El martes comienza un juicio por corrupción a una ex mano derecha del primer ministro español, Pedro Sánchez, en un caso políticamente explosivo que ha amenazado con derrocar al gobierno liderado por los socialistas.
José Luis Ábalos es un peso pesado socialista caído en desgracia, un exministro de Transporte que ayudó a impulsar a Sánchez al poder en 2018. El caso es uno de varios asuntos de corrupción que sacuden a la frágil coalición.
Ábalos y su exasesor Koldo García son sospechosos de haberse embolsado sobornos por adjudicar contratos públicos por valor de millones de euros para equipos sanitarios durante la pandemia de Covid-19.
El Tribunal Supremo de Madrid los juzgará por presunto cohecho, malversación de fondos, tráfico de influencias, pertenencia a organización criminal y uso indebido de información confidencial.
Los hombres niegan los cargos.
Los fiscales quieren que Ábalos cumpla 24 años de cárcel, presentándolo como el cerebro de un vasto plan ilícito. Han pedido un mandato de 19 años para García, quien, según dicen, fue un intermediario clave.
Argumentaron ante el tribunal que ambos hombres habían abusado de sus cargos y contactos gubernamentales para favorecer los intereses del empresario Víctor de Aldama, quien ya admitió su papel en el caso.
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Ábalos ha protestado constantemente que la investigación ha sido injusta. “Me siento como si estuviera viviendo una ficción”, dijo al periódico conservador El Mundo en noviembre, poco antes de su arresto.
“No puedo creer que la fiscalía esté pidiendo 24 años de cárcel para mí”.
García también protestó en comentarios ante una comisión de investigación del parlamento regional de Navarra.
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“Estoy en la cárcel sin pruebas de haber cometido ningún delito”, dijo, hablando por videoconferencia desde su lugar de prisión preventiva.
Más de 75 testigos y alrededor de 20 expertos declararán durante el proceso, que se prolongará hasta abril.
Sucesión de escándalos
La investigación también parece haber atrapado al sucesor de Ábalos en el poderoso puesto de secretario de organización socialista, Santos Cerdán.
Atrapado en otro caso de sospecha de corrupción en contratos de obras públicas, se vio obligado a dimitir del cargo en junio de 2025.
La caída en desgracia de Ábalos y Cerdán –dos de los aliados más cercanos de Sánchez– ha avergonzado a un líder que llegó al poder con la promesa de limpiar la política española.
Sánchez reemplazó al principal Partido Popular (PP), conservador, después de que éste se viera envuelto en su propio escándalo de corrupción.
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Investigaciones separadas de corrupción sobre la esposa de Sánchez, Begoña Gómez, y su hermano David, quien enfrentará juicio a finales de este año, han aumentado la presión sobre el gobierno, uno de los pocos gobiernos de izquierda en Europa.
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Tanto el PP como el partido opositor de extrema derecha Vox han pedido la dimisión de Sánchez y elecciones anticipadas. Sostienen que los escándalos exponen una corrupción socialista sistémica que llega hasta el propio primer ministro.
Sánchez siempre ha negado cualquier financiación ilegal del Partido Socialista y rechazó los llamamientos a una votación anticipada antes de las próximas elecciones generales previstas para 2027.