El 7 de diciembre de 2022, una lluvia interminable azotó la costa atlántica de Portugal. Unas inundaciones repentinas azotaron Lisboa en sólo tres horas y causaron al menos una muerte.
Un nuevo estudio publicado en Weather and Climate Extremes sugiere que las grandes tormentas que causan este tipo de inundaciones son predecibles. Las tormentas que probablemente causen mayores daños son también las que podemos anticipar más fácilmente.
“La ironía es que los eventos más peligrosos son a menudo los que la atmósfera señala con mayor claridad”, dijeron los autores del estudio, del Instituto de Tecnología de Karlsruhe y la Universidad Hebrea de Jerusalén, en el comunicado. “Cuando la estructura a gran escala es fuerte y organizada, el sistema se vuelve más ‘legible'”.
Sky Rivers y fenómenos meteorológicos extremos
El nuevo estudio se centra en los eventos de precipitaciones intensas (HPE) en el oeste de la Península Ibérica. Muchos de los fenómenos meteorológicos más extremos se originan en los ríos atmosféricos, que son enormes concentraciones de vapor de agua transportadas en largos canales de humedad a grandes distancias. Estos ríos transportan humedad a través de los océanos y hacia las zonas costeras.
Estos ríos atmosféricos aumentan considerablemente las precipitaciones en tormentas posteriores. El equipo descubrió que el aumento está relacionado con patrones de viento alterados que traen humedad sobre la Península, más que con un aire más húmedo en general.
“No se trata sólo de cuánta agua retiene la atmósfera, sino de la eficacia con la que el sistema entrega esa agua al suelo”, dijeron los autores del estudio.
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Modelando ríos en el cielo
Este hallazgo inicial es útil para los investigadores que buscan comprender qué causa las intensas precipitaciones de las HPE, pero el impacto real del artículo radica en su trabajo de modelado.
El equipo modeló cómo estos ríos celestes cambian las condiciones atmosféricas. Observaron alteraciones tanto en la atmósfera superior como en la inferior. El equipo notó que las tormentas más predecibles estaban marcadas por una firma distintiva: ciclones profundos que se formaban sobre el Atlántico norte, aproximadamente a 400 kilómetros (250 millas) al suroeste de Irlanda.
Estos sistemas provocaron cambios de presión más fuertes debido a tormentas menos predecibles. Era más obvio cómo estos ciclones interactuarían con la corriente en chorro y cómo se movían a través de la atmósfera.
Predecir tormentas devastadoras
En promedio, cuando estas tormentas predecibles afectaron a Iberia, produjeron niveles de lluvia un 80 por ciento mayores que los creados por tormentas impredecibles.
Los autores demostraron que la dañina tormenta que azotó Portugal en 2022 comenzó cuando un río atmosférico chocó con un ciclón y una corriente en chorro. Las futuras tormentas de este tipo podrían predecirse más fácilmente. También se podrían predecir tormentas similares que afectan a las regiones costeras de todo el mundo utilizando las mismas técnicas, incluidas las costas occidentales de América del Norte y del Sur, y las del sur de África.
“Mejorar la capacidad de cuantificar la previsibilidad de tales eventos tiene un valor claro para la mitigación del impacto y la gestión de riesgos, especialmente en un clima cambiante”, escribieron los autores en su artículo.
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Fuentes del artículo
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