Una agradable tarde de sábado en la Playa de Palma, pero aunque no había tiburones en el mar, sí había muchos en el paseo marítimo. El principal juego de estafa se estaba jugando en el paseo marítimo de Playa de Palma, un Shell Game, conocido localmente en español como El Trile. Las personas que ejecutan esta estafa se llaman trileros. Si bien puede parecer un simple juego callejero, es una operación altamente organizada diseñada para quitar dinero a los turistas.
Cómo funciona el juego
La configuración: un “repartidor” mezcla tres tazas, cáscaras de nueces o incluso medias papas en una mesa improvisada, ocultando una bolita o un guisante debajo de una.
Los cómplices: El traficante siempre está rodeado de varios cómplices (cómplices) que se hacen pasar por turistas al azar. “Ganan” grandes sumas de dinero fácilmente para que el juego parezca vencible y alienten a turistas reales a unirse.
La trampa: Una vez que un turista real apuesta, el crupier utiliza un juego de manos para asegurarse de que la bola nunca esté debajo de la copa elegida. En algunos casos, la bola se retira por completo de la mesa.
Los “Vigías”: Otros miembros del grupo vigilan a la policía y alertarán al equipo para que haga las maletas y desaparezca en segundos si las autoridades se acercan.
Pero eso no es todo. La Playa de Palma despierta de su largo letargo invernal. Y lo hace a finales de abril, aprovechando la prolongación de las primeras vacaciones de Semana Santa, con el ‘Apertura’ de temporada por parte de las principales salas de ocio sirviendo de reclamo para los jóvenes que copan la zona y sus lugares más de moda, como la popular ‘Calle del Jamón’. Coincide con el auge del cicloturismo en Mallorca, que tiene allí una de sus cunas, con el 98% de los hoteles abiertos en esta época del año.
La llegada de la nueva temporada trae consigo el resurgimiento de viejos -y más numerosos- problemas que han azotado a la Playa de Palma durante los últimos años, pero que inquietan especialmente a los vecinos, comerciantes e incluso trabajadores, que sufren directa o indirectamente la realidad del día a día de una Playa de Palma donde el sol y las altas temperaturas aumentan el calor a pocas semanas del inicio de un evento que definirá el verano: el Mundial de Fútbol.
Una vez más, la sensación de inseguridad está surgiendo, tanto en el paseo marítimo como en las calles más solitarias de Playa de Palma. Robos a coches y otros vehículos, intentos de robo en locales y viviendas, y un fenómeno como la okupación presente de forma silenciosa… Son algunas de las situaciones que han permanecido latentes durante todo el invierno, pero que, con el inicio de la temporada turística, se magnifican y crecen exponencialmente.
Asimismo, robos y agresiones a turistas, aprovechando especialmente su elevado consumo de alcohol o descuidos en los cajeros automáticos. La prostitución está en la calle y se suma a la lista de cuestiones que agravan la situación, en la que reaparecen ciertas figuras imprescindibles para entender esta escena: los estafadores.
La venta ambulante y la venta ilegal de camisetas de fútbol y otras mercancías, sumada a la presencia de símbolos nazis (44, 88 o Führer) en las camisetas, son un rasgo recurrente, aunque en este último caso cada vez se ve menos gente luciendo este tipo de prendas, prohibidas en Alemania e Italia por las connotaciones políticas que las rodean.
El consumo y venta de sustancias estupefacientes también está presente y no es nada nuevo en las calles de Playa de Palma, siendo el turista el principal atractivo y su elevado consumo un factor que crea un terreno fértil para los delincuentes, facilitando su acceso a posibles víctimas. La combinación de drogas y alcohol también deja tras de sí escenas que forman parte de la historia visual de esta zona de Mallorca, siendo también un foco potencial de violencia y enfrentamientos.
Como anécdota, la aplicación Apple Maps etiquetó la zona de s’Arenal, en Playa de Palma, como Betrunkene (Borrachos en alemán). Además, la zona turística que rodea algunos lugares conocidos aparece catalogada bajo este curioso nombre, que también aparece en la aplicación meteorológica de Apple al referirse a esta ubicación. Una señal del estigma que acecha al enclave. Además, Google Maps enumera la misma zona que Platja dels Borratxos (Playa de los Borrachos) y una calle cercana como Carrer dels Alemanys Borratxos (Calle de los Alemanes Borrachos).
Señalan la peligrosa presencia en la zona de jóvenes argelinos y menores no acompañados, así como de otros potenciales delincuentes procedentes de Europa del Este (Rumanía, Bulgaria…), africanos subsaharianos y, muy especialmente, personas de nacionalidad alemana pero originarias de otros países, que visten de una manera que les permite pasar desapercibidos entre el resto de turistas y actuar con mayor impunidad y temeridad.
El consumo descontrolado de alcohol en los espacios públicos, con el consiguiente amontonamiento de botellas, latas y otros residuos en las aceras, en el muro bajo -que se está reinstalando en las últimas semanas- y en la propia playa, empaña también la visión de postal de la Playa de Palma en plena primavera, con numerosos grupos de jóvenes vestidos con la misma vestimenta haciéndose notar, ya sea cantando o usando un megáfono. Esta basura tampoco ayuda, a pesar de los esfuerzos de Emaya por mantener la playa y sus alrededores limpios y en buen estado.
Los vecinos de varios puntos de Playa de Palma piden una mayor presencia policial, señalando el cierre temporal por obras de reforma de la comisaría de la Policía Nacional, que comparte local con la Policía Local en la Avenida América. También echan de menos la presencia e intervención de la policía, a lo que se suman cuestiones específicas como la falta de intérpretes, lo que complica los procedimientos que involucran a detenidos o denunciantes.
Todo ello se traduce en ruido, suciedad y diversos actos antisociales que se repiten un año más en una zona que intenta sacudirse esa imagen estereotipada, pero que va más allá al afectar directamente a los vecinos, que señalan claramente la inseguridad como principal dolor de cabeza y consecuencia de esta larga lista de problemas que grupos como la Plataforma pel Consens a la Platja de Palma -que reúne a 27 organizaciones de diversa índole- o asociaciones de vecinos han destacado reiteradamente. A la espera de una solución que no ha podido materializarse a lo largo de los años.