The Economist: “La política NO es exactamente ciencia espacial. Qué interesante, entonces, que Elon Musk sea tan malo en eso. A diferencia de las dos o tres industrias (y siguen contando) en las que Musk ha hecho tanto o más que cualquier otro ser humano en este siglo para hacer avanzar a la especie, la política no requiere mucha sofisticación técnica o incluso rigor”.
“Las matemáticas tienden a ser simples sumas o divisiones. Sin embargo, los cálculos importan: el florecimiento de la civilización cuyo futuro multiplanetario preocupa al señor Musk requiere una política sana, de la misma manera que sus propias empresas, como Tesla y SpaceX, contaban con subsidios y contratos gubernamentales con visión de futuro, por no mencionar el Estado de derecho, para tener éxito”.
“Pero a diferencia de otros campos que Musk ha moldeado, su contribución a este baluarte de la civilización es hacerlo no más imaginativo y optimista, sino más atávico y temeroso, y simplemente más tonto”.
“En política, a diferencia de otras industrias, el señor Musk no ha elegido el camino del espíritu empresarial revolucionario”.
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