El 25 de febrero, Yolanda Díaz anunció su renuncia a volver a liderar el espacio político a la izquierda del PSOE en las próximas generales. La decisión, tomada al margen de su propio partido, llegó después de que otros aliados como Izquierda Unida le enseñaran la puerta de salida y para dejar paso a un posible sucesor. El plan era que continuara como cabeza visible de Sumar en el Gobierno, mantuviera la interlocución con el ala socialista de la coalición y siguiera siendo un referente hasta el final de la legislatura.
Pero casi cuatro meses después de aquello, nada de lo planeado parece haberse cumplido y el vacío político es cada vez más evidente. No hay un relevo claro para asumir la candidatura y Díaz ha desertado en la labor de personificar Sumar, que afronta ciertas tensiones en su refundación y que ha quedado fuertemente desdibujada en un momento crítico para el PSOE por los distintos casos de corrupción. Un escenario que el socio minoritario de Gobierno no logra capitalizar por la falta de referencias y la incapacidad de marcar la agenda.
A día de hoy, Sumar no tiene una voz clara en la escena política. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, son las dos figuras que más marcan públicamente posiciones, pero el hecho de que ninguno ostente el liderazgo formal rebaja el impacto de sus mensajes. Bustinduy, al que muchos miran desde hace meses para encabezar la próxima candidatura, ha rechazado en distintas ocasiones dar este paso, aunque hay quien aún confía en que reconsidere su decisión.
La sucesión de escándalos judiciales también se ha llevado por delante a Sumar, que ha enfrentado serias dificultades para poner sobre la mesa su agenda. La entrada de la UCO en la sede del PSOE en Ferraz, las imputaciones del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero o el levantamiento de sumario de las llamadas cloacas del PSOE -o caso Leire- se han agolpado en la actualidad de las últimas semanas, donde el socio minoritario de Gobierno ha exigido tímidamente más explicaciones al PSOE, sin llegar a hacerlo de manera formal y sin tensar del todo la cuerda: apelando a la presunción de inocencia y defendiendo a capa y espada la continuidad de un Gobierno que ya tiene fecha de caducidad.
Tampoco a nivel parlamentario han logrado llevar la iniciativa. El mismo día en que anunciaba a bombo y platillo en el Congreso su propuesta para regular la figura del expresidente, se levantaba el sumario del caso Leire Díez, desvelándose el apoyo logístico y económico del PSOE a la fontanera socialista y los contactos que tuvo con la directora de la Guardia Civil y la Fiscalía General del Estado. La avalancha de casos ha terminado por sepultar a la coalición, que se ha limitado a pedir “más explicaciones”, pero que no ha sabido marcar perfil propio. Aquella norma que presentada para tratar de impulsar la agenda anticorrupción ya está condenada, asumida en Sumar, a no debatirse hasta el próximo otoño.
Sólo en una ocasión Sumar movió ficha. Fue el pasado 28 de mayo, cuando el resto de socios, como ERC, BNG o Podemos, prepararon una solicitud conjunta solicitando formalmente la comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso. La aprobación de la iniciativa estaba asegurada, cuando el socio minoritario del Gobierno amenazó al PSOE con apoyarla también -elevando la tensión a la coalición de Gobierno-. Después del aviso, pactaron que fuera fue el propio presidente de Gobierno quien compareciera por voluntad propia, algo que hará finalmente el próximo miércoles 24 de junio, la última semana de Pleno antes del verano y casi un mes después de que se lo exigieran sus aliados parlamentarios.
Desaparición pública de Díaz
Desde la denuncia de Díaz, la todavía vicepresidenta segunda del Gobierno se ha ido distanciando tanto del partido que fundó -y dejó de liderar tres meses después- como de la propia coalición que logró aunar en 2023. En los últimos meses, la vicepresidenta se ha retirado de la toma de decisiones, y tampoco ha estado presente cuando los suyos le han requerido.
Fue el caso de hace dos semanas, cuando Movimiento Sumar enfrentó la mayor crisis vivida en su corta vida, con la dimisión de la secretaría de Organización entre acusación de fraude y de maltrato laboral contra la actual coordinadora, Lara Hernández. Díaz, que había sido la principal valedora de esta última, recibió llamadas esos días reclamando que mediara para poner paz, pero fuentes del partido apuntan a que no cogió el teléfono. Una incomparecencia que responde al desencanto de la propia dirigente, que anunció su salida forzada por el desgaste y la presión de otras fuerzas aliadas, y que ahora devuelve ese malestar al proyecto que fundó hace tres años.
La vicepresidenta ha centrado su actividad en el Ministerio de Trabajo y ha aprovechado para emprender un tourné de viajes oficiales como ministra. Una gira por numerosos países donde ha buscado potenciar su imagen internacional con el horizonte postularse como candidata a la presidencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Gran parte de su gira ha ido encaminada a su proyección futura.
Ya en febrero, unas semanas antes de anunciar su salida de la política, el dirigente acudió a EEUU, en un viaje donde visitó Cambridge y Nueva York. Allí se reunió, entre otros, con la representante especial de la OIT ante las Naciones Unidas, Cynthia Samuel-Olonjuwo. Una semana después, el 13 de febrero, acudió a Chipre para reunirse con sus homólogos europeos en un encuentro informal sobre empleo y justicia social.
Poco después, el 9 de marzo, estuvo en Bruselas para la reunión del Consejo del EPSCO (Empleo, Política Social, Sanidad y Consumidores de la UE) y reunión con sindicatos europeos. Del 18 al 20 de marzo estuvo en Los Ángeles, en un polémico viaje para asistir a la gala de los Óscar junto a la delegación española de la película nominada, Sirat. El 20 de abril estuvo en México, también país miembro de la OIT, donde se reunió con el ministro de Trabajo, Marath Baruch.
Uno de los últimos ha sido su viaje a China, entre el 18 y 20 de mayo, donde mantuvo una intensa agenda. Desde el Ministerio de Trabajo destacaron una reunión con la consejera de Estado china, Shen Yiqin, y la ministra de Recursos Humanos y Seguridad Social del país asiático, apuntando al papel de Díaz como embajadora fáctica de la OIT, y anunciando el interés común de impulsar “una agenda común con China que garantice la sostenibilidad, el refuerzo de la OIT y la adopción de marcos ambiciosos para la defensa del trabajo decente”.
En junio, que en España ha estado marcado por el caso Leire y el caso Zapatero, ha sido para Díaz un mes especialmente intenso en su carrera para situarse en la agenda internacional, con una intensísima agenda de encuentros con dirigentes de otros países, de los que deberá tener su apoyo para llegar al cargo. El 3 de este mes estuvo en Ginebra para reunirse con Oliver Röpke, Director sueco de la Oficina de Actividades para los Trabajadores (ACTRAV), en la 114.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT 2026.
El 5 de junio participó en la presentación libro de la exministra de Empleo lusa en Lisboa, y entre el 8 y 9 de junio tuvo una participación muy activa en la Conferencia Internacional de la OIT, con reuniones frenéticas con representantes de distintos países. Así, se mantuvieron encuentros bilaterales con miembros de los gobiernos de Canadá, Chile, Brasil, México, Barbados, Corea del Sur, Sudáfrica o Ruanda, además de mantener reuniones con distintas asociaciones sindicales internacionales y miembros de la actual OIT. Una ronda que responde a la búsqueda de apoyos para su futura candidatura para resolver su futuro político.
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