En 2019, los músicos Bad Bunny y Residente se sentaron juntos usando escáneres cerebrales portátiles mientras grababan el sencillo “Bellacoso”. Una pantalla les mostró cuán estrechamente estaban alineadas sus ondas cerebrales, lo que les permitió probar diferentes estrategias para sincronizarse y ver los resultados reflejados en su propia actividad neuronal. La música que hicieron ese día también fue, biológicamente, producto del trabajo conjunto de sus cerebros.
Un nuevo análisis publicado en Trends in Cognitive Sciences se basa en estudios que involucran a miles de participantes, desde estudiantes de secundaria hasta visitantes de museos y artistas de performance, para argumentar que la sincronía de las ondas cerebrales no sólo es mensurable sino también ingenierable. Cuando las personas están realmente comprometidas entre sí, su actividad cerebral se alinea. Cuando esa alineación se les transmite en tiempo real, se puede fortalecer, afectando cuán conectados se sienten.
“Nuestros años de experimentos muestran que podemos medir consistentemente la noción aparentemente difícil de alcanzar de ‘estar en la misma longitud de onda’ con otra persona: una sincronía que está vinculada a relaciones sociales saludables”, dijo Suzanne Dikker, profesora investigadora de la Universidad de Nueva York y la Universidad de Gante, en un comunicado de prensa. “Al dar el siguiente paso, también hemos podido diseñar intervenciones que impulsan la sincronía social”.
Sincronía de ondas cerebrales y conexión social medidas en la vida real
Para realizar la investigación, los participantes usaron auriculares EEG portátiles, dispositivos no invasivos que se colocan en la cabeza y registran la actividad eléctrica en el cerebro, en una variedad de entornos del mundo real. Los estudios abarcaron amigos, familiares y extraños.
En un estudio, los estudiantes de secundaria cuyas ondas cerebrales se sincronizaron durante la clase tenían más probabilidades de decir que les agradaban sus compañeros y disfrutaban la materia.
La investigación también encontró una dimensión biológica de la soledad. Las personas que se describen a sí mismas como solitarias muestran una actividad cerebral que se alinea menos fácilmente con quienes las rodean.
El equipo también trabajó con la artista Marina Abramovic y los músicos Mike Gordon y Bob Weir, quienes usaron auriculares EEG durante las presentaciones en vivo para ver cómo se alineaban sus ondas cerebrales mientras tocaban.
“La sincronía social juega un papel importante en las relaciones sociales saludables y en el aprendizaje”, dijo Dikker. “Las actividades cara a cara que implican sincronía interpersonal, como jugar o participar en bromas cotidianas, son importantes para mantener la cohesión social en las comunidades”.
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La retroalimentación de ondas cerebrales podría ayudar a las personas a sentirse más conectadas
Cuando los participantes recibieron comentarios que mostraban cuán sincronizadas estaban sus ondas cerebrales, su sincronía aumentó con el tiempo. En algunos casos, un resumen de su sincronía mostrado después de una interacción fue suficiente para cambiar cuán conectados se sentían. Los investigadores proponen que esta retroalimentación puede dirigirse a diferentes objetivos, desde la alineación sensorial básica hasta procesos sociales más complejos como la atención compartida.
Los investigadores ahora probarán cómo funciona esto en entornos clínicos, buscando específicamente formas de utilizar la sincronía para mejorar los resultados terapéuticos. El trabajo ha atraído una subvención de cuatro millones de dólares del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que Dikker y sus colegas de la Universidad de California en San Diego utilizarán para probar si la retroalimentación de sincronía puede mejorar los resultados de la terapia.
Por qué una mayor sincronía de ondas cerebrales no siempre es mejor
No toda sincronía es útil. La conformidad, el dominio y el pensamiento grupal pueden implicar la alineación de las ondas cerebrales. El objetivo no es maximizar la sincronía, sino comprender cuándo ayuda y encontrar formas de fortalecer el tipo que respalda la conexión genuina.
Lo que la década de investigación ha establecido es que algo real sucede cuando las personas se sienten comprendidas por otra. Aparece en el cerebro, se puede medir en una escuela o en una sala de conciertos y, con la retroalimentación adecuada, se le puede estimular para que crezca.
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