La “operación Tellado” que desheló la guerra fría entre Feijóo y Alejandro Fernández

Contra muchos pronósticos, y contra lo que las apariencias habían invitado a pensar durante años, la relación entre Alberto Núñez Feijóo y Alejandro Fernández ha terminado en una cierta convivencia pragmática. Cuatro años después del desembarco del primero en Génova, y tras varios episodios de desconfianza política y personal, el líder del PP ha avalado sin matices la continuidad de Fernández al frente del PPC. El pasado fin de semana, el tarraconense fue reelegido presidente de los populares catalanes con el aval de Génova y encara ahora al menos cuatro años más al frente del PPC, lo que lo convertirá en el presidente más longevo del partido.

El desenlace no era evidente. Durante buena parte de la etapa de Feijóo, la relación entre Génova y la calle Urgell se movió entre la distancia y la crispación. Fernández reclamaba autonomía para el PPC y desconfiaba de cualquier tutela desde Madrid. Génova vio en él a un dirigente difícil, con perfil propio y poca inclinación a dejarse ordenar desde arriba. En ese contexto, el contacto entre Feijóo y Fernández era prácticamente nulo, pero poco a poco, en este último año, se ha ido corrigiendo.

De la declaracion de guerra a la tregua

En esa recomposición ha tenido mucho que ver Miguel Tellado, como bien reconoció Fernández en su discurso en el congreso del PPC del pasado sábado. “Si estamos ante el congreso más plácido del PPC en años es porque, en el día a día, Tellado ha sido decisivo para conseguir una unidad que hacía tiempo que no se lograba”, dijo antes de ser reelegido líder de los populares en Catalunya. Desde que fue nombrado secretario general del PP en el cónclave nacional del año pasado, Tellado consideró como una de sus tareas coser una relación que estaba en uno de sus momentos más delicados. Fernández acababa de publicar ‘A calzón quitao’ (La Esfera de los Libros, 2025), un ensayo en el que ajustaba cuentas con la dirección nacional y acusaba a Génova de “tutelar” el partido, “triturar” liderazgos y convertir al PPC en una sucursal. En Génova se leyó como una declaración de guerra. Fue el momento más crítico de la relación.

El líder del PP catalán, Alejandro Fernández, y el secretario general de los populares, Miguel Tellado. / Andreu Dalmau / EFE

Tellado tenía por delante un trabajo de fontanería mayor. Hasta entonces, cada pocos meses establecía un nuevo episodio de tensión, que resonaba con eco en todos los medios de comunicación. El primero llegó cuando el líder catalán criticó públicamente que el presidente del PP se planteara un posible indulto a Carles Puigdemont para negociar su fallida investidura. Después vino la búsqueda, a marchas forzadas, de un candidato alternativo para las elecciones catalanas de 2024. Dolors Montserrat rechazó dar el paso y la designación de Fernández se demoró hasta el punto de que él mismo acabó autopostulándose. Más tarde llegó el libro, que reabrió heridas tras unos meses de relativa calma y de un Fernández alejado del foco.

“Amigos no serán, no vamos a engañar a nadie, pero empezarán a entenderse”, comentan fuentes del PP

Génova evitó entonces entrar al barro, pero marcó distancia. No acudió nadie de la cúpula a la presentación del ensayo y en privado algunos dirigentes populares interpretaron aquella publicación como una ruptura casi definitiva. El libro, además, le permitió a Fernández hacer ruta por España con su presentación, defender su proyecto político y orgánico ante cuadros del PP de distintos territorios y ganarse simpatías más allá de Catalunya. No era solo una gira de autor (que en alguna ocasión supuso un plantón a Feijóo en su agenda en Barcelona). También era una manera de acumular presión interna para que a Génova le resultara más difícil prescindir de él, lo que algunos llamaron una “campaña para el congreso”. Un año después, el mismo dirigente que había incomodado a la dirección nacional ha sido confirmado con su aval. “Amigos no serán, no vamos a engañar a nadie, pero empezarán a entenderse”, bromeaban desde su entorno hace unos meses.

“Ni ellos me caen tan bien, ni tu tan mal”

De la relación entre el presidente nacional del partido y el líder en Catalunya da buena cuenta un diálogo entre ambos acerca de una de las instituciones catalanas más importantes, el Círculo de Economía. En varias ocasiones, Fernández le reprochó a su jefe de filas que centrase casi exclusivamente en el empresariado sus visitas a Barcelona, ​​reclamándole conocer a otras personas o entidades de la sociedad civil. Con llaneza y de manera clara, Fernández le mencionaba a Feijóo a “tus amigos del Círculo”. Un buen día el expresidente de la Xunta le espetó a Fernández: “Tranquilo, Alejandro, ni ellos me caen tan bien, ni tú me caes tan mal”.

barcelona 05/06/2025 Jornadas Políticas Círculo de Economía. Con la presencia de Feijóo, Jaume Guardiola, Alejandro Fernández, Josep Oliu (presidente Banco Sabadell). AUTOR: JORDI OTIX

Alejandro Fernández y Alberto Núñez Feijóo en el Círculo de Economía en 2025. / EPC

El líder de los populares catalanes tomó como todo un gesto de distensión entre ambos esta respuesta. La paradoja es que, tiempo después, la frase cobró sentido. En su última cita anual con el Círculo hace unas semanas, ya con el líder del PPC avalado por Génova y la relación entre ambos más encauzada, Feijóo comparó ante el empresariado catalán con cierta frialdad y sin lograr la conexión que en otras ocasiones había buscado en ese mismo entorno. Sea por influencia de Fernández o por simple evolución de su agenda catalana, lo cierto es que el líder del PP ha diversificado sus visitas en Catalunya y ha comenzado a frecuentar otros espacios más allá del empresariado.

Dos factores coyunturales

La reconciliación no se entiende solo por un cambio de clima personal o por la mayúscula labor de Tellado. También responde a otros dos factores políticos muy concretos. El primero, la ausencia de un candidato alternativo con voluntad real de disputarle el liderazgo. Xavier García Albiol no quería moverse de Badalona, ​​donde gobierna con mayoría absoluta y donde sitúa su prioridad política. Montserrat seguía centrada en Europa sin intenciones de volver. Y Daniel Sirera siempre ha rechazado dar el paso por su apuesta en Barcelona. Nadie con peso suficiente quiso plantar cara a Fernández, que siempre exhibió su voluntad de someterse a unas primarias si había otro candidato.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, celebra junto al presidente del PP de Cataluña, Alejandro Fernández, su reelección como líder del partido en el congreso celebrado este sábado. Barcelona, ​​a 27 de junio de 2026. AUTOR: MANU MITRU | EPC

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, celebra junto al presidente del PP de Cataluña, Alejandro Fernández, su reelección como líder del partido en el congreso celebrado este sábado. Barcelona, ​​a 27 de junio de 2026. AUTOR: MANU MITRU | EPC / MANU MITRU / EPC

El segundo factor fueron los resultados de 2024. El PPC pasó de tres a 15 diputados en el Parlament, un ascenso mejor incluso de lo que había previsto la propia dirección nacional. A partir de ahí, resultaba difícil discutir la continuidad de quien había liderado la recuperación electoral del partido en Catalunya después de años de irrelevancia. Feijóo podía tener reservas sobre el estilo de Fernández, pero no sobre el equilibrio de las urnas y, para su carrera electoral a la presidencia del Gobierno, sabía que necesitaba todo el músculo en Catalunya.

“Un secretario general debe tejer el partido”, resume un dirigente del PP sobre el papel de Tellado en la recomposición de la relación entre Feijóo y Fernández

Todo ello facilitó lo que algunos populares llaman la “operación Tellado”: “Con las cartas que tenía, las ha jugado de la mejor manera. Un secretario general debe tejer el partido”. Eso es lo que hizo en Cataluña. En julio de 2025, antes del parón de verano y tras ser nombrado secretario general, Tellado visitó Cornellà de Llobregat y exhibió una sintonía máxima con Fernández. Fue la primera vez que Génova cerró filas de forma tan clara con el líder del PPC. Y fue Tellado también que viajó a Barcelona, ​​poco después de convocarse el congreso popular catalán, para mostrar públicamente la apuesta de la dirección nacional por su candidatura.

La reelección de Fernández no borra las desconfianzas acumuladas ni convierte su relación con Feijóo en una sintonía plena. Génova no encontró un candidato mejor, el líder del PPC pudo exhibir resultados y Tellado consiguió ordenar una relación incómoda para ambas partes. En política, a veces basta con eso para pasar de la guerra fría a una convivencia razonable. Falta saber si también servirá cuando vuelvan las curvas.

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