El Parlament ha celebrado este martes la última de las cuatro sesiones del ciclo sobre la violencia machista en las redes sociales. Tras haber abordado el fenómeno, sus impactos y las herramientas jurídicas disponibles, esta última jornada ha tratado el papel de los partidos políticos y de las instituciones frente a este tipo de violencia contra las mujeres. El coloquio, moderado por la periodista de EL PERIÓDICO, Gisela Boada, ha contado con la intervención de Sònia Guerra del PSC, Núria Balada de Junts, Eva Baró de ERC, Alícia Ramos de los Comuns y Berta Ramis de la CUP. Los cinco ponentes han compartido algunas experiencias personales y han debatido sobre cómo acabar con el acoso que viven muchas mujeres con proyección pública en las redes sociales.
Una de las propuestas que se ha debatido durante la jornada y que todas las formaciones han aceptado estudiar es la posibilidad de que se sancione a los diputados que no condenen la violencia machista. Esto incluye no haber firmado el compromiso de tolerancia cero ante la discriminación y el acoso, así como también el compromiso con las políticas de igualdad de la Cámara, y haber participado en las formaciones que estos marcan como obligatorias. En esta situación se encuentran actualmente Vox y Aliança Catalana, un total de 13 diputados de los 135 que tiene el hemiciclo.
“Lo que no puede ser es que haya partidos que no respetan las reglas democráticas, pero que las utilizan para jugar a su favor”, ha sostenido Guerra, que se ha mostrado partidaria de imponer la firma de estos textos como “obligatorios” y de “estipular qué mecanismos” se pueden incluir para obligar a todos los parlamentarios a su cumplimiento. La representante del PSC, presidenta del Institut Català de les Dones (ICD), además, ha tachado las organizaciones políticas de ser un espacio “creado por y para los hombres”. Una afirmación en sintonía con la expresada por Balada, que ha denunciado una “estrategia dirigida a hacer desaparecer a las mujeres de la vida pública”. La posconvergente también ha reclamado “estudios que cuantifiquen los casos” y que hagan una “evaluación” para saber si las políticas actuales están teniendo “impacto”.
Justamente, Ramos ha grabado un estudio que realizó con Antígona, un grupo de investigación de la UAB, en el que se constataba que el 80% de las mujeres ha sufrido violencia digital -una cifra aún más elevada en la esfera pública-, pero que solo el 60% la denuncia. El problema a la hora de elaborar estudios, ha señalado, es que muchas mujeres “no identifican estas agresiones como una forma de violencia”, mientras que otras no dan el paso porque no se sienten reconocidas como víctimas ni ellas mismas, ni las autoridades ante las que denuncian. “Así estamos a años de luz de poder cuantificarlo; por eso es necesaria la formación”, ha lamentado la responsable del feminismo de los Comuns.
Por parte de ERC, Baró ha lamentado que se esté “normalizando” la violencia machista en las redes sociales y ha reclamado una respuesta más contundente de las instituciones. Además, a las puertas de las próximas elecciones municipales, Baró ha expuesto que, a menudo, resulta difícil encontrar mujeres para completar las listas, ya que muchas se apartan de la política por la violencia machista -especialmente digital- que reciben a causa de su exposición pública. “La proximidad del mundo municipal te deja muy sola”, ha lamentado la republicana. En la misma línea, Ramis ha advertido de que “no mirar las redes no puede ser una opción” y ha preguntado a los asistentes de forma retórica si también recomendarían a una mujer agredida en la calle que no volviera a salir de casa.
“No podéis mantener una posición neutral”
El acto ha contado con la intervención del presidente del Parlament, Josep Rull, que ha instalado a los partidos políticos a “rebelarse contra actitudes y patrones machistas” ya “confrontarlos sin miedo y sin descanso”. “Los partidos políticos tienen un rol decisivo: no pueden permanecer en una posición neutra a la hora de acabar con estas actitudes que perpetúan la discriminación de género”, ha advertido durante su discurso, en el que también ha lamentado que las redes sociales se hayan convertido en un altavoz de gran potencia para esparcir odio.
Además, el presidente de la Cámara catalana se ha mostrado preocupado por el hecho de que algunas diputadas eviten intervenir en según que debates para evitar situaciones de acoso, y ha pedido a todas las afectadas que notifiquen a la Mesa los casos que hayan sufrido. “Es una cuestión fundamental. La violencia política frente a las mujeres debilita las democracias”, concluyó.
Para finalizar el acto, Raquel Sans, vicepresidenta del Parlament, ha reconocido que sintió cierta desesperanza al constatar la baja participación de diputados y diputadas en el acto. “Debemos hacer una reflexión”, ha reclamado. Asimismo, ha agradecido la asistencia de los ponentes y las ha animado a trabajar para que los compromisos asumidos “no se queden” en este evento, sino que se traduzcan en acciones concretas por parte de las “fuerzas democráticas”.
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