Popular centro turístico de España ofrece exención fiscal a restaurantes y bares que prohíban fumar en las terrazas

Los propietarios de bares y restaurantes de la capital de Mallorca reciben un incentivo económico para prohibir fumar en sus terrazas.

Mientras circulan rumores de que el Ministerio de Sanidad de España está considerando una prohibición a nivel nacional, el Ayuntamiento de Palma ofrece un recorte del 5% en el impuesto a las terrazas si los negocios hoteleros mantienen libres de humo sus espacios al aire libre.

La iniciativa se enmarca en la campaña Respiro Libre impulsada por la Asociación Española Contra el Cáncer en Baleares (AECC) y la Asociación de Restaurantes de Mallorca (CAEB).

El presidente de la AECC Baleares, José Reyes, afirmó que ‘una reducción del consumo de tabaco implicaría una disminución del 30% en el número total de diagnósticos de cáncer que hacemos cada año en España’.

Agradeció al Ayuntamiento por apoyar la idea, convirtiendo a Palma en el primer municipio de Mallorca en negociar un acuerdo de este tipo.

“Este es un ejemplo de cómo podemos trabajar juntos hasta que se produzca la ampliación de la Ley Nacional Antitabaco”, afirmó Reyes.

En junio se abolió la prohibición de fumar en terrazas introducida como medida anti-Covid, pero algunas empresas decidieron mantenerla.

La web del Ayuntamiento de Palma incluirá un apartado con los comerciantes de hostelería que se acogerán a la nueva iniciativa.

Hasta el momento, la CAEB no ha indicado cuántos de sus miembros se inscribirán, incluso con el edulcorante de un recorte de impuestos.

Como informó anteriormente el Prensa de aceitunasEl presidente de otra asociación de hostelería de Mallorca expresó su firme oposición a la prohibición de fumar en las terrazas impuesta a nivel nacional.

“Tal prohibición crearía situaciones difíciles entre nuestro personal y nuestros propios clientes que fuman”, dijo César Amable, presidente de PIMEM Restauracio.

“Todo lo que implica restringir las libertades de nuestros clientes es complicado”, añadió.

“Dentro del restaurante la prohibición es comprensible por los niños y lo desagradable que es, pero fuera es diferente”.

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