Alpinistas que sufren accidentes, excursionistas perdidos al caer la noche, montañeros que se aventuran en actividades para las que no están suficientemente preparados…
El perfil de los rescatados por el Grupo Especial de Salvamento en Montaña (Greim) de la Guardia Civil en Granada es variado y cambia según la época del año, con una media de diez rescates al mes.
El año que ahora termina es el más oscuro de la última década, con 22 muertes (cinco más que en 2022), lo que lo convierte en el año más oscuro de la última década. Greim unidad de España con más víctimas mortales.
El Greim ha realizado un total de 114 rescates en 2023, lo que le sitúa como el segundo año con más rescates de la década, sólo por detrás de 2021, cuando fueron 116. En el último rescate, realizado el martes 26 de diciembre, el protagonista era un espeleólogo de 45 años que sufrió un accidente en el rajá santa sima, en el municipio de Atarfe.
Se había dislocado el hombro y no podía salir de la cueva, por lo que la Guardia Civil tuvo que montar un contrapeso en lo alto de la cueva para poder sacar al herido a la superficie. Este es sólo un ejemplo de cómo Greim logra llegar a todos aquellos que necesitan ayuda.
En la temporada de verano la mayoría de las llamadas se registran en Río Verde o Los Cahorros para lesiones causadas por caídas. En la lista también está incluido el barranco de Trevélez -puede ser muy peligroso, sobre todo cuando el río está alto- y este año se ha añadido otra zona, Cerro Huenes (Monachil), con varios rescates. “Esta mancha negra es nueva y ha sido objeto de muchos rescates durante la primavera y el verano”, explica Luis Raya, responsable de Greim en Granada.
En cambio, en invierno las manchas negras son las Corral del Veleta y el Tajos de la Virgenen Sierra Nevada, donde suelen producirse caídas por deslizamientos de nieve y/o presencia de hielo. Además, el año 2023 ha estado tristemente marcado por una incidencia especialmente difícil de suicidios, por lo que la Greim también ha actuado en este sentido.
“Hay quienes han sufrido golpes, torceduras o traumatismos, pero también hay un número importante de personas que simplemente se han perdido”, explica el teniente Luis Raya. Algunos de ellos practican senderismo en media montaña y se adentran en zonas de difícil acceso y de las que no saben cómo salir, por lo que piden ayuda al servicio de emergencias 112, que moviliza a los Greim.
Las estadísticas de rescate incluyen a los muertos y heridos, pero también a los que escapan ilesos. Muchos de ellos son compañeros de los heridos, que también son traídos de vuelta.
Uno de los últimos ocurrió hace casi un mes, cuando un alpinista murió en Sierra Nevada tras caer por una zona de nieve helada y golpearse la cabeza con una roca. Regresaba después de pasar la mañana escalando crestas con un compañero que resultó ileso pero en estado de shock. Este último también fue rescatado, asegurado con un arnés y una cuerda en el camino de regreso.
Hay intervenciones sencillas, mientras que otras son extremadamente complejas y ponen en riesgo a los agentes. “Hay rescates nocturnos, sobre hielo, que son muy peligrosos”, afirma el teniente. El que se realizó para traer de vuelta al escalador fallecido y a su acompañante fue uno de ellos. El helicóptero facilita mucho el trabajo de la Guardia Civil y también acorta el tiempo de respuesta, pero no siempre es posible que acuda. La visibilidad durante las horas nocturnas, fuertes vientos o niebla lo obstaculizan.
(Noticias/Noticias: Granada, Andalucía)