A tensión en el suministro local de papa había resultado de dos factores importantes:
- Prohibición fitosanitaria de las importaciones de patatas del Reino Unido debido a la detección de dos casos confirmados del escarabajo de la patata de Colorado en Inglaterra (los primeros desde los años 70).
- Una pésima cosecha de patatas tempranas en las Islas Canarias, con un rendimiento inferior a la mitad de lo habitual. Normalmente, la región recolecta más de 40 millones de kilos de patatas.
Dado que las Islas Canarias dependen de las importaciones para más de la mitad de su demanda anual, estos acontecimientos corrían el riesgo de afectar gravemente al mercado local de patatas. El presidente insular, Antonio Morales, se apresuró a señalar, sin embargo, que Gran Canaria nunca llegó a una situación de escasez de suministro.
La principal preocupación no era tanto la escasez de patatas en sí, ya que una gran proporción de estas importaciones provienen de Israel y Egipto, sino que había preocupaciones claras sobre la siembra de nuevos cultivos como patatas de siembra para ciertas variedades en esta época del año. Tradicionalmente provienen de Inglaterra y están listas para plantar en noviembre. Sumado al bajo rendimiento de las cosechas, existía el peligro de que esto pudiera provocar escasez en las próximas temporadas.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) de España dio la semana pasada luz verde para reanudar estas importaciones cruciales. Según el documento oficial Instrucción 3/2023, validado el 20 de septiembre de 2023, las autoridades fitosanitarias españolas han autorizado la reanudación no sólo de la patata de consumo sino también de la patata de semilla procedente del Reino Unido.
Este movimiento es clave para las próximas cosechas tardías, extratempranas y tempranas de 2024 en Canarias. Aquí se pueden plantar cultivos durante todo el año, por lo que los agricultores dependen de las diversas variedades estacionales para el mercado interno y de exportación.
Medidas de seguridad
La reanudación viene acompañada de estrictos controles fitosanitarios. Cada envío será sometido a un examen minucioso en los puntos de control fronterizos para garantizar el máximo control sanitario. Las condiciones de reanudación se ajustan a las directrices específicas marcadas por la Consejería de Agricultura del Gobierno de Canarias.
Las normas de refuerzo para evitar que el insecto aterrice en el archipiélago no han sentado bien a los productores británicos, que tendrán que aplicar nuevas instrucciones de etiquetado y envasado a los tubérculos. Esta cuestión podría tener un impacto directo en los precios, haciendo que se mantengan elevados. Aunque la consejera de Agricultura calmó ayer las aguas al resaltar que el Gobierno del Reino Unido ha cumplido con las medidas requeridas y ha confirmado que las seguirá cumpliendo, así como que fueron acordadas junto con los agricultores y serán provisional hasta que la situación se normalice.
Reconoció que los controles pueden traer algunas “complicaciones”, pero destacó que son la única manera de salvar la próxima campaña local para la región de Canarias, donde el 90% de la patata de siembra en esta época del año procede de Gran Bretaña, para garantizar suministro para el consumo.

Trascendencia
La decisión alivia una situación algo dramática en las Islas Canarias, donde se han eliminado alimentos básicos de la dieta canaria de los menús de los restaurantes, con una reanudación de los suministros esperados que brinda alivio a los agricultores locales que ahora tienen acceso a semillas de papa para futuras cosechas en 2023. 24 temporada de crecimiento.
La reanudación de las importaciones desde el Reino Unido pone fin a un período de percepción de escasez en el mercado local y ofrecerá un alivio significativo tanto a los consumidores como a los agricultores locales de las islas.
Hasta que el escarabajo desaparezca de todos los cultivos del Reino Unido, especialmente del condado de Kent donde fue detectado a finales de agosto, las patatas de ese país, que se venderán en los mercados y supermercados de las islas, deberán someterse a un nuevo procedimiento de limpieza, cepillado o lavado para eliminar todo rastro de suciedad y organismos potencialmente nocivos. El porcentaje aceptable de suelo se ha marcado en 0,5%.
El etiquetado deberá incluir ahora, además de los datos propios de la patata que ya estaban incluidos –especie, código de agricultor, variedad, calibre y fecha de envasado–, una trazabilidad que permita también identificar la zona de producción, incluida la parcela.
Máximo 25 kilos
Los tubérculos de plantación británicos deberán envasarse en bolsas nuevas, con una capacidad máxima de 25 kilos, precintadas y etiquetadas en instalaciones autorizadas al efecto. Además, deben garantizar la salud y respetar el control oficial de las autoridades fitosanitarias.
En tanto, la papa de consumo podrá importarse en envases de un máximo de 1,5 toneladas, los cuales además deberán ser precintados y rotulados en las instalaciones autorizadas. Y para comprobar que se cumple todo lo anterior se inspeccionará el 100% de los envíos.
El levantamiento de las restricciones a la importación de patatas inglesas se anunció el pasado sábado, tras un mes de restricciones en vigor, que seguirán vigentes para cualquier producto procedente de Kent y sus alrededores, al ser identificada como la zona cero de la infestación.
El presidente de Adipa (Asociación de Distribuidores de Patata de Gran Canaria), Juan Luis Pulido, ha asegurado que el 15 de octubre, cuando se anunciarán los precios comerciales estacionales, ya habrán bajado a niveles previos al cierre del mercado debido a la La presencia de insectos se ha disparado este último mes y ya no será necesario limitar las cantidades compradas por cliente, como se ha visto en algunos supermercados.