Manuel Miranda, ministro de Política Territorial de Canarias, destacó que la situación es “compleja y sin precedentes”. Con la subida al Nivel 2, el Gobierno de Canarias ha asumido la responsabilidad de la coordinación de emergencias. Las autoridades ahora se centran principalmente en gestionar los brotes recurrentes en un perímetro de 90 kilómetros en lugar de combatir frentes de fuego abiertos.
Los esfuerzos se complican aún más por las temperaturas inusualmente altas de octubre, que superan los 35°C, junto con una neblina de polvo sahariana conocida localmente como “calima”. Rosa Dávila, presidenta del Cabildo Insular de Tenerife, ha señalado que debido a la ola de calor que se prolongará hasta el domingo, es prudente mantener la alerta de incendios en el nivel 2.

Las autoridades también instaron a la ciudadanía a evitar utilizar la línea de emergencia 112 para consultas no urgentes, como consultas sobre el cierre de escuelas, y a utilizar en su lugar la línea 012. Miranda destacó los desafíos únicos que plantea este incendio, incluidos los puntos calientes subterráneos que cambian de ubicación, y lo describió como “una situación diferente a cualquier otra enfrentada en la historia de las Islas Canarias”.
Según Montse Román, responsable de Protección Civil, el último incendio ha consumido unas 20 hectáreas. Se espera que los residentes y los animales permanezcan evacuados en las próximas horas mientras las autoridades continúan sus esfuerzos para contener el incendio sin precedentes.
