Contabilidad verde: cómo contar el costo real de los alimentos baratos podría hacer un mundo mejor

EN ESTOS tiempos difíciles, parece completamente absurdo decir que los alimentos tienen un precio demasiado bajo. En el Reino Unido, las facturas promedio de comestibles han aumentó en más del 12 por ciento en el último año. Pero es. Los precios de los alimentos son mucho más bajos (alrededor de dos tercios) de lo que serían si pagáramos el costo total. Pero no te preocupes, hay planes para solucionar este problema.

Esto puede parecer desagradable: ¿quién quiere que su factura de comestibles aumente aún más? Sin embargo, en realidad, ya pagamos el verdadero precio, sólo que la mayor parte se nos oculta sigilosamente. “Pagamos en total cuatro veces más por nuestra comida”, afirma Alejandro Müller en el grupo de expertos en sostenibilidad TMG en Berlín. Primero, pagamos en la caja. Luego pagamos los costos sanitarios, ambientales y sociales de producir esos alimentos, principalmente a través de impuestos.

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Estos costos son “externalidades”: cosas que se consideran gratuitas aunque no lo sean, como el daño ambiental causado por la agricultura o los costos de salud de obesidad. En este momento, los productores los ignoran y dejan que el resto paguemos la cuenta. Quizás no por mucho más tiempo. Economistas y contables: ¡no bostecen por detrás! – han estado trabajando en un sistema llamado contabilidad de costos verdaderos (TCA), cuyo objetivo es internalizar estas externalidades y poner fin a décadas de ortodoxia económica. Si jugamos bien nuestras cartas, el resultado no será que todos desperdiciemos más dinero en las cajas, sino más bien una recalibración generalizada de la oferta global…