Los animales siguen un algoritmo oculto, ya sean suricatas o hienas

Desde los suricates de caza de escorpiones de los Kalahari hasta las poderosas hienas de Kenia, los mamíferos con estilos de vida muy diferentes parecen seguir patrones de comportamiento notablemente similares, según una investigación publicadas esta semana en el Actas de la Academia Nacional de Ciencias.

Los hallazgos sorprendentes sugieren una arquitectura subyacente que puede organizar cómo los animales secuencian sus actividades diarias, independientemente de las especies, el medio ambiente o las diferencias individuales.

Los científicos del Instituto Max Planck de Comportamiento Animal y Instituciones Colaboradoras rastrearon tres especies de mamíferos distintos en sus hábitats naturales utilizando acelerómetros, la misma tecnología de sensación de movimiento que se encuentra en los teléfonos inteligentes, para registrar sus movimientos con detalles sin precedentes durante períodos extendidos.

Los patrones comunes surgen donde los científicos esperaban diferencias

“Asumimos que habría diferencias”, dijo Pranav Minasandra, investigador postdoctoral en MPI-AB y autor principal del estudio. Después de todo, las diferencias son evidentes cuando se comparan suricatas, abrigos e hienas, que ocupan entornos diferentes y roles ecológicos. “Pero encontramos patrones comunes en cómo los animales cambian entre comportamientos, independientemente de qué especie y qué individuo. Es como si su comportamiento se construyera en el mismo algoritmo oculto”.

Lo que hace que este descubrimiento sea particularmente intrigante es cómo contradice la sabiduría convencional sobre el comportamiento animal. La mayoría de los investigadores, y de hecho la mayoría de nosotros, esperarían que los animales crecieran cada vez más probable que cambien las actividades cuanto más tiempo hayan estado haciendo una cosa. En cambio, lo contrario parece cierto.

El sorprendente efecto de “bloqueo”

El patrón más llamativo identificado fue lo que los investigadores llaman una “función de peligro decreciente”, lo que significa esencialmente que cuanto más tiempo mantiene un comportamiento particular, menos probable es que cambie en el siguiente momento. Este impulso de comportamiento auto-reforzante fue consistente en todos los animales estudiados.

“Esto fue inesperado”, agrega Minasandra.

Imagine una hiena caminando continuamente durante 10 minutos. La mayoría de la gente probablemente adivinaría que la hiena sería más probable que se detenga con el tiempo, y los autores también lo hicieron. “Originalmente pensamos que la probabilidad de cambiar los comportamientos aumentaría con el tiempo, ya que supusimos que no sería óptimo bloquear cualquier comportamiento”.

Cómo los investigadores capturaron los patrones ocultos

El equipo de investigación equipó animales salvajes con acelerómetros para rastrear sus movimientos con una precisión excepcional. El estudio incluyó:

  • Sweerkats: pequeños mamíferos sociales en el desierto de Kalahari
  • Coatis: habitantes de árboles del tamaño de un mapaches en las selvas tropicales de Panamá
  • Hienas manchadas: grandes carnívoros deambulando la sabana de Kenia

Utilizando algoritmos de aprendizaje automático, los investigadores tradujeron datos de movimiento en bruto a estados de comportamiento como acostarse, alimentar o caminar. Este enfoque les permitió construir secuencias de comportamiento detalladas que abarcan días o semanas.

“Este enfoque nos permitió capturar secuencias de comportamiento detalladas durante días e incluso semanas de múltiples individuos en tres especies distintas”, dice Ariana Strandburg-Peshkin, líder de grupo de MPI-AB y autora principal del estudio.

Imprevisibilidad predecible

Los investigadores también examinaron cómo el comportamiento actual predice acciones futuras, lo que llaman “decaimiento de predictividad”. Como se esperaba, la precisión de la predicción disminuye más en el futuro, uno intenta pronosticar. Pero, ¿cómo se desvanece esta predictividad? El patrón de descomposición siguió una forma matemática notablemente consistente en todos los animales estudiados.

Los autores examinaron además cómo el comportamiento actual predice acciones futuras, un concepto que llaman “decadencia de predictividad”. La descomposición de la predictividad refleja la creciente dificultad para predecir el comportamiento cuanto más observamos en el futuro, principalmente debido a variaciones aleatorias e impredecibles. La forma del gráfico de descomposición transmite cómo los sistemas de toma de decisiones a través de diferentes escalas de tiempo interactúan para generar secuencias de comportamiento de los animales. “Descubrimos que el patrón de decadencia de predictividad era notablemente consistente en todos los animales estudiados, lo que implica una arquitectura compartida debajo de la superficie”.

¿Por qué existen patrones tan similares?

¿Qué podría explicar estas estructuras conductuales compartidas en especies tan diversas? Los investigadores proponen dos posibilidades principales:

Primero es la retroalimentación positiva: cuanto más tiempo permanezca un animal en un estado, por ejemplo, acostado, es más probable que quedarse por ser recompensado, ya sea porque es cálido, seguro o socialmente reforzado. El comportamiento se vuelve auto-reforzado.

La segunda posibilidad es la toma de decisiones multipimenses. En lugar de un solo reloj interno que rige cuándo cambiar de comportamiento, los animales pueden integrar señales de muchos procesos (hambre interna, amenazas externos, contexto social, cada uno con su propio tempo. La interacción de estas señales superpuestas podría generar los patrones observados.

¿Podrían estas estructuras de comportamiento compartidas explicar patrones más amplios que vemos en la naturaleza, como las famosas distribuciones de cola pesada del movimiento animal conocido como vuelos de Lévy? Los autores sugieren que esto es posible, con posibles implicaciones sobre cómo entendemos los aspectos fundamentales del comportamiento animal.

Más preguntas que respuestas

Esta investigación plantea tantas preguntas como responde. ¿Los animales no sociales muestran los mismos patrones? ¿Qué pasa con las diferentes etapas de desarrollo o presiones ecológicas? ¿Estas estructuras conductuales realmente confieren ventajas en la supervivencia o la reproducción?

Cualesquiera que sean las respuestas, el estudio insinúa algo profundo sobre la organización del comportamiento en todo el reino animal.

El coautor Meg Crofoot, director del Departamento de Ecología de las Sociedades Animales: “Lo que este estudio sugiere es que los animales reales, ya sean cazando, esconderse o descansar, se guían por estructuras ocultas que parecen hacerse eco de las ramas de la vida”.

El estudio completo está disponible en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, publicado el 15 de mayo de 2025 (doi: 10.1073/pNAS.2503962122).


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