La simulación hizo posible apreciar cómo un embrión humano no se adhiere simplemente al revestimiento uterino, sino que se inserta activamente. “Observamos que el embrión se enfrenta a la matriz uterina, moviéndola y reorganizándola”, explicó Amélie Godeau, coautora de la investigación, que se publicó en Avances científicos.
Estos movimientos podrían explicar el dolor que algunas mujeres informan días después de la fertilización. “Aunque se sabe que muchas mujeres experimentan dolor abdominal y sangrado de la luz durante la implantación, el proceso en sí nunca se ha observado antes”, dijo Ojosnegros.
Diferentes especies, diferentes tácticas
Los investigadores también compararon la implantación de embriones humanos y embriones de ratón. Descubrieron que los embriones de ratón se implantan extendiéndose sobre la superficie del útero, mientras que los embriones humanos pueden incrustarse firmemente en cualquier dirección, incluso hacia abajo en el revestimiento uterino. La comparación subraya que cada especie ha desarrollado sus propias tácticas para lograr la implantación.
Video de lapso de tiempo del proceso de implantación de un embrión de ratón (izquierda) y un embrión humano (derecha).
Además, al aplicar estímulos mecánicos externos a los embriones, los investigadores observaron que ambos respondieron a estos, pero de diferentes maneras. Los embriones humanos reclutaron miosina, una proteína que contribuye a la regulación de la contracción muscular, y reorientó algunas de sus protuberancias, mientras que los embriones de ratón ajustaron la orientación de su eje de cuerpo hacia la fuente de la fuerza. Estos hallazgos demuestran que los embriones no son receptores pasivos, sino que perciben y responden activamente a las señales mecánicas externas recibidas durante la implantación.
Comprender las fuerzas mecánicas involucradas en la implantación ofrece nuevas oportunidades para la investigación: una vía particular podría estar perfeccionando la selección y el tratamiento de los embriones en los programas de reproducción asistida. Otro siguiente paso obvio será explorar las causas mecánicas de infertilidad, además de las que ya se sabe que son genéticas.
Los embriones humanos utilizados en esta investigación fueron proporcionados por Dexeus Mujer Barcelona, una clínica de salud de las mujeres que se especializa en obstetricia, ginecología y medicina reproductiva. “Nuestro trabajo consistió en proporcionar asesoramiento técnico y seleccionar rigurosamente los embriones humanos donados para la investigación, asegurando que cumplieran con las condiciones ideales para el proyecto”, dijo Miquel Solé, director del Laboratorio de Criopreservación Dexeus Mujer.
Esta historia apareció originalmente en Cableado en español y ha sido traducido del español.