Microplásticos encontrados en el fondo de los huesos humanos, los científicos advierten: Sciencealert

Los microplásticos ahora son tan ubicuos que estamos bebiendo, comiendo e inhalándolos. Como resultado, están apareciendo en nuestra caca, placentas, órganos reproductivos y cerebros.

Ahora, estas partículas derivadas de combustibles fósiles, de menos de 5 mm de tamaño, se han encontrado en lo profundo de nuestros huesos.

Una nueva revisión de 62 estudios sugiere que los microplásticos y los nanoplásticos más pequeños están afectando nuestra salud esquelética de múltiples maneras.

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“Un cuerpo de investigación significativo sugiere que los microplásticos pueden alcanzar profundamente en el tejido óseo, como la médula ósea, y potencialmente causar alteraciones en su metabolismo”, dice el científico médico Rodrigo hueno de Oliveira en la Universidad Estatal de Campinas en Brasil.

Fuentes de microplástico. (Raubenheimer, Chem. Int., 2025)

Algunos de los estudios en humanos encontraron estas sobras de plástico acumuladas en tejidos óseos a través de la sangre, después de la ingestión. Allí, los estudios en animales muestran que pueden reducir el crecimiento óseo.

Además, las interrupciones en los osteoclastos, células que apoyan el crecimiento y la reparación ósea, pueden conducir a estructuras óseas debilitadas, lo que hace que estos huesos comprometidos sean más susceptibles a las deformidades y fracturas.

“Los estudios in vitro con células de tejido óseo han demostrado que los microplásticos perjudican la viabilidad celular, aceleran el envejecimiento celular y alteran la diferenciación celular, además de promover la inflamación”, explica Buen de Oliveira.

“Los efectos adversos observados culminaron, preocupante, en la interrupción del crecimiento esquelético de los animales”.

Microplásticos resaltados azules abarrotados en una célula ósea
Interior de una célula ósea MG-63 magnificada 400X con esferas microplásticas resaltadas en azul y el núcleo celular en rojo. (Mariana Cassani de Oliveira/Lemon/FCM-Unicamp)

Si bien esto puede no traducirse en huesos humanos, existe una creciente prevalencia global de osteoporosis, una condición en la que los huesos se vuelven más frágiles y propensos a las fracturas. Los investigadores sospechan que los microplásticos pueden ser un factor contribuyente, junto con otros riesgos establecidos como el consumo de alcohol y una población envejecida.

Aún así, advierten los expertos, estamos aumentando este “peligro no reconocido”, produciendo al menos 400 millones de toneladas métricas (441 millones de toneladas estadounidenses) de plástico cada año, un proceso que contribuye con 1.800 millones de toneladas métricas de gases de efecto invernadero por año.

Durante años, los investigadores han estado pidiendo más recursos para investigar los impactos que estos problemáticos contaminantes petroquímicos están teniendo en nuestros cuerpos.

Mientras tanto, podemos reducir de alguna manera nuestra exposición a los microplásticos filtrando nuestro agua potable y limitando los productos de plástico, desde ropa sintética hasta botellas de bebidas de plástico.

Esta investigación fue publicada en Osteoporosis International.