Una nueva investigación de Trinity Business School advierte que los movimientos de conspiración ya no están aislados o marginales. En cambio, se están convirtiendo en redes sociales organizadas que ofrecen pertenencia, identidad y propósito, e impulsando la protesta del mundo real
Las teorías de conspiración se han convertido en movimientos sociales organizados que fomentan la pertenencia, la identidad y el activismo, y se están derramando cada vez más en el mundo real, sugiere una nueva investigación preocupante.
Un estudio realizado por Trinity Business School advierte que las comunidades de conspiración ya no se limitan a los “guerreros de teclado” que intercambian información errónea en línea, sino que están formando redes estructuradas que movilizan protestas, centros de vacunación de piquete y, en algunos casos, vandalizan la infraestructura de telecomunicaciones e tráfico.
La investigación, revelada hoy, encontró que el verdadero atractivo de las teorías de conspiración radica menos en la información errónea que en el sentido de identidad, propósito y pertenencia compartida que estos grupos proporcionan.
Muchos participantes, señala el estudio, se unen después de momentos de crisis personal como el duelo o la pérdida de empleo, eventos que profundizan la desconfianza en las instituciones y conducen a lo que los adherentes describen como “despertar”, realizaciones repentinas que los poderes ocultos controlan la vida social o política.
Dentro de estas comunidades, los miembros colaboran como “detectives” autodenominados, agrupar información, compartir “evidencia” e investigar colectivamente los encubrimientos percibidos. “Hay un verdadero zumbido en esta comunidad … basándose en el trabajo de los demás, brindando apoyo mutuo”, dijo un participante.
El proceso, encontró los investigadores, ofrece emoción, agencia y conexión emocional, factores clave para mantener la participación.
Pero si bien tales redes pueden reforzar la solidaridad, el estudio advierte que también pueden fomentar la acción directa.
Los movimientos vinculados a 5G, Covid-19 y las llamadas “ciudades de 15 minutos” han llevado a protestas públicas e incidentes de sabotaje.
Estas acciones advierten, los autores advierten, las consecuencias legales de riesgo, el aislamiento social y la culpa fuera de lugar, al tiempo que impulsan una economía creciente de “empresarios de conspiración” que se benefician de los libros, seminarios, mercancías y productos de salud alternativos.
El estudio fue dirigido por el Dr. Stephen Murphy, profesor asistente de la Trinity Business School. Él dijo: “Al contrario del estereotipo de los guerreros de teclado aislados que han bajado por la madriguera del conejo, los teóricos de la conspiración se están organizando, reclutando partidarios, piquetos centros de vacunación y destrozando las infraestructuras de telecomunicaciones y tráfico.
Los resultados sugieren que los esfuerzos para combatir las teorías de conspiración deben ir más allá de simplemente corregir las afirmaciones falsas. Las respuestas efectivas, argumenta el Dr. Murphy, deben reconocer que estos grupos satisfacen las necesidades humanas fundamentales de conexión, pertenencia y propósito, necesidades que no pueden “verificar los hechos”.
La investigación se basa en el trabajo de campo cualitativo a largo plazo en el Reino Unido, combinando entrevistas en profundidad con la observación en reuniones públicas, conferencias y foros en línea.
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Imagen principal: Rūdolfs Klintsons/Pexels