El comité organizador del Foro Europeo sobre Inteligencia Artificial ha entregado su Premio a la Excelencia a Lourdes Agapito, investigadora y cofundadora de la empresa de IA Synthesia.
Imagínese escribir el guión de una presentación que le da miedo y un programa genera instantáneamente un vídeo de un avatar que se parece y suena como usted, entregándolo con total confianza. Para muchos profesionales, eso borraría horas de ansiedad. Gracias a la tecnología de Synthesia, este escenario ya no es ficción.
Synthesia, uno de los unicornios de inteligencia artificial líderes en Europa valorado en más de 4 mil millones de euros, permite a cualquier persona familiarizada con PowerPoint crear un vídeo realista en minutos. Entre sus cofundadores se encuentra Lourdes Agapito, profesora del University College London, que se ha convertido en una de las investigadoras de IA más influyentes de Europa.
Agapito recibió el premio en Alicante de manos de Ainhoa Moll, directora editorial de Prensa Ibérica, tras una introducción de Nuria Oliver, directora de Ellis Alicante. El premio reconoce su trabajo pionero y el potencial social positivo de su tecnología.
Synthesia demostró por primera vez su impacto con un vídeo viral en el que David Beckham parecía hablar nueve idiomas, instando a una acción global para eliminar la malaria.
De la curiosidad a la creación
La investigación de Agapito comenzó con una fascinación por cómo el cerebro humano interpreta las imágenes y el movimiento. Intentó reproducir esa capacidad a través de las matemáticas, enseñando a las computadoras a comprender y recrear lo que la gente ve.
Su trabajo se basó en los mismos principios detrás de la captura de movimiento en el cine, donde los movimientos de los actores se traducen en personajes digitales, como se ve en El planeta de los simios. Su avance se produjo cuando logró generar modelos 3D de una persona usando un solo video.
“Este proceso se llama análisis por síntesis”, explicó. “Comenzamos con un modelo neutral del objeto y calculamos cómo debe deformarse para que, cuando se proyecte, parezca realista”.
El nacimiento de la síntesis
Agapito unió fuerzas con Matthias Niessner, Victor Riparbelli y Steffen Tjerrild en 2017 para crear Synthesia. “Nos dimos cuenta de que podíamos hacer vídeos sin cámaras, micrófonos ni actores y reducir drásticamente los costes de producción”, recordó en el Auditorio de la Diputación de Alicante. “En aquel momento nadie hablaba de IA. Sólo trabajábamos con modelos matemáticos”.
Su primer gran proyecto fue el vídeo de Beckham, donde grabaron a nueve hablantes en diferentes idiomas y transfirieron sus movimientos faciales al rostro de Beckham, un hito que mostró el potencial de la IA generativa para el bien social.
Vídeo basado en texto y alcance global
El siguiente salto de Synthesia fue permitir a los usuarios generar vídeos directamente a partir de texto mediante la creación de avatares realistas. Hoy en día, el 70% de las empresas Fortune 100 utilizan la plataforma para formación, comunicación interna y creación de contenidos.
El atractivo de la empresa reside en su sencillez. “Si puedes usar PowerPoint, puedes hacer un video”, dijo Agapito.
Desde 2023, la valoración de Synthesia ha aumentado de mil millones de euros a más de 4 mil millones de euros. La empresa emplea actualmente a más de 500 personas y cuenta entre sus clientes con organizaciones como el Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido y las Naciones Unidas.
Agapito también enfatiza los fundamentos éticos de Synthesia. La plataforma prohíbe la creación de avatares sin consentimiento, monitorea el contenido para evitar el uso indebido o la desinformación y contribuye al desarrollo de la regulación de la IA.
Defendiendo a las mujeres en la tecnología
Al recoger el premio, Agapito pidió una mayor visibilidad de las mujeres en la ciencia y el emprendimiento.
“Es importante que las mujeres emprendedoras, y especialmente las españolas, obtengan más reconocimiento”, afirmó. “Este es todavía un mundo dominado por los hombres, pero estamos viendo más mujeres liderando la investigación y los negocios. También es vital demostrar que la innovación puede ser impulsada por principios éticos sólidos”.