Cuando la mente se queda en blanco: qué sucede cuando el cerebro se desconecta brevemente

Tu mente suele estar ocupada: repitiendo conversaciones, planificando la cena, preocupándote por el mañana, narrando el presente. Pero de vez en cuando, esa actividad parece detenerse. No hay ningún pensamiento que seguir ni ninguna imagen a la que aferrarse. Por un breve momento, la conciencia misma se siente vacía.

Momentos como estos a menudo se tratan como lapsos de atención o de memoria. Nuevos hallazgos sugieren que, en cambio, reflejan breves interrupciones en la experiencia consciente misma: estados transitorios que ocurren durante la vigilia y están marcados por cambios mensurables en la actividad cerebral. El trabajo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, sugiere que la conciencia no siempre se alinea claramente con el estado de vigilia, y que estas interrupciones pueden ser una característica habitual de la conciencia cotidiana.

“El quedarse en blanco es probablemente un hecho extremadamente común, durante el cual ciertas regiones del cerebro caen brevemente en un estado similar al sueño. Estimamos que representa de 5 a 20 [percent] de horas de vigilia, aunque existen diferencias significativas entre individuos”, dijeron los autores del estudio en un comunicado de prensa.

La naturaleza esquiva del bloqueo mental

A pesar del creciente interés, los investigadores todavía no están completamente de acuerdo sobre lo que se considera un estado de mente en blanco. En esencia, el término se refiere a episodios en los que las personas informan de una incapacidad para describir cualquier contenido mental, no porque sea fugaz o difícil de articular, sino porque parece ausente por completo.

“El poner en blanco la mente se define como la ausencia total de contenido mental que pueda describirse a los demás. Sin imágenes mentales, sin melodías pegadizas dando vueltas en tu cabeza, sin pensamientos obsesivos. […] ¡nada! Los practicantes de meditación o atención plena suelen buscar esta experiencia. Pero no se limita a ellos: parece ser muy común después de un esfuerzo cognitivo intenso y prolongado (como un examen universitario) o en casos de falta de sueño”, dijo Esteban Muñoz-Musat, neurólogo y coautor del estudio.

Más allá de la fatiga cotidiana, la mente en blanco también aparece en entornos clínicos. Trabajos anteriores lo han relacionado con afecciones como el trastorno de ansiedad generalizada, y se ha informado con mayor frecuencia en personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Leer más: El TDAH es difícil de diagnosticar, pero recibir el tratamiento adecuado es crucial

Seguimiento del bloqueo mental con grabaciones cerebrales

Para capturar la mente en blanco a medida que se desarrollaba, los investigadores diseñaron un experimento que exigía atención durante mucho tiempo. Registraron la actividad cerebral, mediante electroencefalografía de alta densidad (hdEEG), de 62 voluntarios sanos que completaron tareas extensas y repetitivas. También se pidió periódicamente a los participantes que informaran lo que les había pasado por la mente justo antes de cada mensaje.

Cuando los participantes dijeron que tenían la mente en blanco, sus cerebros se comportaron de manera diferente que cuando estaban concentrados en la tarea o sumidos en pensamientos no relacionados. La comunicación a gran escala a través del cerebro se debilitó, lo que sugiere que las regiones distantes ya no funcionaban en sincronización. Al mismo tiempo, cambió el manejo que hace el cerebro de la información visual entrante.

En particular, la actividad neuronal vinculada a etapas posteriores del procesamiento visual (a menudo vinculada a la conciencia) disminuyó o desapareció por completo. Estos momentos también vinieron acompañados de sutiles cambios de comportamiento: los participantes tendieron a responder más lentamente, cometieron más errores y parecían menos alertas.

“Estas observaciones sugieren que durante un episodio de pérdida de la mente, los participantes tenían un acceso reducido a la información sensorial de su entorno”, dijo Thomas Andrillon, autor principal del estudio. “Estos nuevos datos respaldan una idea emergente: estar despierto no significa necesariamente ser consciente de algo. La mente en blanco corresponde a una interrupción genuina en el flujo de pensamientos”.

Una visión en mosaico de la experiencia consciente

Estudios futuros explorarán si poner la mente en blanco podría ayudar a refinar cómo se entienden ciertas condiciones neurológicas o psiquiátricas, así como arrojar nueva luz sobre cómo la atención y la conciencia fluctúan en el cerebro.

“Nuestros hallazgos sugieren que la estructura de la experiencia consciente se parece más a un mosaico de estados discretos que a una película mental continua. Un mosaico en el que la ausencia de ciertos mosaicos da como resultado breves momentos de inconsciencia cuando el sujeto está despierto”, dijo Lionel Naccache, neurólogo y coautor del estudio.

Leer más: Tu cerebro tiene cinco edades, y ellas moldean tu forma de pensar de por vida

Fuentes del artículo

Nuestros redactores en Discovermagazine.com utilizan estudios revisados ​​por pares y fuentes de alta calidad para nuestros artículos, y nuestros editores revisan la precisión científica y los estándares editoriales. Revise las fuentes utilizadas a continuación para este artículo: