Una enfermedad por coronavirus que alguna vez fue fatal en gatos está revelando nuevos detalles sobre cómo virus similares pueden propagarse a través del sistema inmunológico y persistir mucho después de que aparecen los síntomas. Una nueva investigación publicada en Veterinary Microbiology encuentra que el virus detrás de la peritonitis infecciosa felina, o FIP, infecta una gama más amplia de células inmunes de lo que se creía anteriormente.
Aunque la FIP afecta solo a los gatos, comparte características clave con las enfermedades graves y duraderas por coronavirus en las personas, incluida la inflamación generalizada y los síntomas que pueden persistir o reaparecer. Al rastrear cómo se mueve el virus a través del sistema inmunológico, los hallazgos podrían ayudar a aclarar por qué algunas infecciones por coronavirus conducen a afecciones inflamatorias crónicas, incluida la COVID prolongada.
“Lo que encontramos es que en realidad infecta una gama mucho más amplia de células inmunes, incluidas aquellas que son críticas para combatir las infecciones”, dijo el autor principal, Amir Kol, en un comunicado de prensa.
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Cómo el coronavirus felino ataca el sistema inmunológico
La FIP es causada por un coronavirus felino que muta dentro de algunos gatos, lo que le permite invadir las células inmunitarias y extenderse por todo el cuerpo. Si no se trata, la enfermedad casi siempre es mortal.
Durante años, la opinión predominante fue que el virus infectaba principalmente a los macrófagos, un tipo de célula inmunitaria implicada en la inflamación y la eliminación de patógenos. Esa explicación ayudó a explicar la gravedad de la enfermedad, pero dejó lagunas importantes. Los nuevos hallazgos muestran que el virus es mucho menos selectivo de lo que se pensaba.
Los ganglios linfáticos ofrecen una ventana a la persistencia del coronavirus
Para investigar cómo se propaga el virus, el equipo examinó los ganglios linfáticos de gatos con FIP natural. Los ganglios linfáticos actúan como centros de coordinación del sistema inmunológico, reuniendo diferentes tipos de glóbulos blancos para reconocer y responder a las infecciones.
Utilizando una combinación de imágenes y secuenciación de ARN unicelular, los investigadores detectaron material genético viral y proteínas virales dentro de múltiples tipos de células inmunes. Entre ellos se incluyen los linfocitos B, que producen anticuerpos, y los linfocitos T, que ayudan a identificar y eliminar las células infectadas.
El virus no estaba simplemente presente como restos inofensivos. El equipo detectó ARN viral subgenómico dentro de algunas células T, una fuerte indicación de que el virus se estaba replicando activamente dentro de estas células inmunes. Muchas células infectadas también mostraron signos de activación de defensas antivirales, lo que sugiere que el sistema inmunológico estaba respondiendo incluso cuando el virus se propagaba dentro de él.
Uso de la enfermedad del gato para estudiar el COVID prolongado
Estudiar la infección persistente por coronavirus en personas es un desafío, en parte porque los tejidos inmunes como los ganglios linfáticos rara vez son accesibles. Los gatos con FIP ofrecen una oportunidad única de observar cómo se comporta un coronavirus dentro del sistema inmunológico durante una enfermedad que ocurre naturalmente.
“Aquí es donde los gatos nos brindan una oportunidad única”, dijo Kol. “Podemos estudiar directamente los tejidos inmunes infectados en una enfermedad por coronavirus que ocurre naturalmente, algo que es muy difícil de hacer en las personas”.
Los investigadores también descubrieron que rastros de ARN viral podrían permanecer dentro de las células inmunes incluso después del tratamiento antiviral, cuando los gatos parecían clínicamente sanos. Debido a que algunas células inmunitarias pueden sobrevivir durante años, una infección persistente podría ayudar a explicar la alteración inmunitaria a largo plazo o la recaída de la enfermedad.
Los hallazgos posicionan a FIP como un valioso modelo del mundo real para comprender cómo los coronavirus pueden persistir dentro del sistema inmunológico y provocar inflamación crónica. Los conocimientos de la medicina veterinaria pueden ayudar a guiar las investigaciones futuras sobre los síndromes posvirales en las personas, incluido el COVID prolongado, lo que subraya cómo los estudios de salud animal pueden arrojar luz sobre preguntas sin respuesta sobre las enfermedades humanas.
Este artículo no ofrece asesoramiento médico y debe utilizarse únicamente con fines informativos.
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