La solvencia de Benidorm en riesgo mientras la familia Murcia Puchades exige el pago inmediato de una indemnización de 352 millones de euros

El Ayuntamiento de Benidorm se enfrenta a uno de los retos económicos más graves de su historia tras las últimas sentencias judiciales a favor de la familia Murcia Puchades en el largo conflicto territorial de Serra Gelada.

El Ayuntamiento de Benidorm se enfrenta a uno de los retos económicos más graves de su historia tras las últimas sentencias judiciales a favor de la familia Murcia Puchades en el largo conflicto territorial de Serra Gelada. Después de más de 25 años de batallas legales, el caso ha entrado en una fase decisiva y acelerada que podría poner en riesgo la viabilidad económica de la ciudad.

La defensa jurídica de los propietarios ha solicitado formalmente la ejecución forzosa de la sentencia judicial firme, que condena al Ayuntamiento a pagar una indemnización superior a los 350 millones de euros. Según los demandantes, el importe total asciende actualmente a 352,6 millones de euros, incluidos los intereses acumulados, y sigue aumentando en más de 25.000 euros al día.

Esta demanda llega tras expirar el plazo legal de tres meses concedido al Ayuntamiento para el pago voluntario. Ese plazo comenzó una vez que el Tribunal Constitucional rechazó admitir el recurso del Consejo, dejando la sentencia firme y ejecutable.

Implicaciones legales y financieras

En su solicitud de ejecución, los abogados de la familia describen cómo el Ayuntamiento está obligado legalmente a gestionar la compensación. Sostienen que cualquier superávit presupuestario anual debe destinarse al pago de esta deuda, de acuerdo con la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera. Esta legislación establece que el pago de la deuda pública tiene prioridad absoluta sobre cualquier otro gasto municipal.

La demanda también señala que, dado el extraordinario tamaño de la compensación—más del doble del presupuesto municipal anual total de Benidorm—el gobierno local ya debería haber activado mecanismos de financiación excepcionales. Entre ellas se encuentra la posibilidad de solicitar un préstamo a través del Fondo de Financiación de Entidades Locales, un instrumento respaldado por el Estado diseñado para ayudar a los municipios a hacer frente a importantes obligaciones financieras.

Tensiones políticas y silencio oficial

Si bien la familia Murcia Puchades ha optado por no hacer declaraciones públicas, su equipo legal continúa avanzando en el proceso de ejecución. Mientras tanto, el tema se ha convertido en un punto focal de intenso debate político dentro de Benidorm.

Durante el último pleno del ayuntamiento, los partidos de la oposición criticaron duramente la gestión del caso por parte del Gobierno y exigieron mayor claridad sobre los próximos pasos. En respuesta, el alcalde Toni Pérez reafirmó su compromiso de gestionar la situación con responsabilidad y transparencia. También recordó a los concejales que inmediatamente después de la sesión estaba prevista una reunión de la Comisión de Portavoces para abordar específicamente el asunto.

Por ahora, sin embargo, el alcalde no ha revelado más detalles y persiste la incertidumbre sobre cómo y cuándo el Ayuntamiento podrá hacer frente a un pago que podría remodelar fundamentalmente las finanzas de Benidorm en los próximos años.

Antecedentes: el conflicto territorial de la Serra Gelada

El conflicto territorial de la Serra Gelada en Benidorm se remonta a finales de los años 90, cuando el Ayuntamiento reclasificó como no urbanizable una gran superficie de terreno de propiedad privada en las faldas del Parque Natural de la Serra Gelada para protegerlo del desarrollo urbanístico. Entre los propietarios afectados se encontraba la familia Murcia Puchades, que argumentó que la decisión les despojaba de derechos urbanísticos previamente reconocidos sin una compensación adecuada.

Después de años de litigio ante los tribunales administrativos y constitucionales de España, los jueces dictaminaron sistemáticamente que la reclasificación causó un daño financiero significativo a los propietarios de las tierras. Los tribunales concluyeron que el Ayuntamiento de Benidorm estaba obligado a compensar a los propietarios por la pérdida de potencial urbanístico. Múltiples apelaciones por parte del municipio retrasaron la ejecución, pero fallos recientes hicieron que la compensación fuera definitiva, llevando el caso a su actual fase decisiva después de más de 25 años de procedimientos legales.