El misterio detrás de los repetidos cierres por contaminación en Cala La Mosca (Playa Flamenca) en Orihuela Costa ha sido resuelto tras una investigación iniciada por una denuncia del Partido Independiente de Orihuela Costa (PIOC).
Si bien la Fiscalía de Elche-Orihuela ha cerrado el caso tras no encontrar pruebas suficientes de un delito medioambiental, la investigación ha establecido claramente el origen de la contaminación que obligó a la playa a cerrar varias veces el verano pasado.
El problema salió a la luz en junio y julio de 2024 después de que el PIOC detectara descargas fecales y documentara el derrame en vídeo. El partido alertó al operador de agua Hidraqua y al Ayuntamiento de Orihuela, quienes inicialmente negaron cualquier fuga. Posteriormente, el PIOC se puso en contacto con la Guardia Civil, que confirmó la presencia de aguas residuales.
La descarga se detuvo poco después. Sin embargo, como las autoridades no lograron aclarar de dónde provenía la contaminación, PIOC remitió el asunto al Ministerio Público para evitar más incidentes. Ese proceso ahora ha identificado el origen de las aguas residuales.
Según documentación oficial, las aguas residuales que ingresaron al barranco tuvieron su origen en un tubo de rebosadero conectado irregularmente a la red de aguas pluviales de la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) de Horizonte, ubicada entre las calles Salustiana y Clementina. Esta conexión no autorizada, supuestamente desconocida tanto para Hidraqua como para el Ayuntamiento de Orihuela, permitió que aguas residuales sin tratar fluyeran hacia el lecho seco del río que desemboca directamente en Cala La Mosca.
Los fiscales confirmaron que se iniciaron inspecciones técnicas tras la denuncia del PIOC. Hidraqua localizó el origen del vertido, avisó a la empresa gestora de la estación de bombeo y alertó a la Confederación Hidrográfica del Segura, tras lo cual se detuvo el vertido al barranco.
Un informe del SEPRONA incluido en el expediente documenta el vertido de aguas residuales desde una tubería de aguas pluviales de la calle Niágara al cauce público que conduce a la playa. Las inspecciones de seguimiento verificaron que el derrame había sido controlado ese mismo día.
Los análisis de la calidad del agua realizados a finales de julio mostraron niveles elevados de bacterias fecales, en particular enterococos intestinales y Escherichia coli. Estos hallazgos coincidieron con períodos de fuertes lluvias en la zona, combinación que explica tanto el episodio de contaminación como el cierre preventivo de la playa.
Aunque los fiscales descartaron responsabilidad penal, reconocieron que la causa de la contaminación fue identificada y corregida, evitando mayores daños ambientales a una cala de alto valor ecológico.
PIOC subrayó que el despido judicial no disminuye la gravedad del episodio, señalando que la contaminación fue real, tuvo un origen específico y sólo se detuvo una vez denunciada e investigada formalmente.
Cala La Mosca y la cercana playa de La Glea también estuvieron cerradas durante varios días en julio de 2024 debido a una contaminación similar, y Cala La Mosca perdió su estatus de Bandera Azul el verano pasado. A pesar de estos contratiempos, Orihuela sigue siendo uno de los municipios líderes en España en playas con Bandera Azul, un estándar de calidad internacional basado en la calidad del agua, la gestión medioambiental, la accesibilidad y la seguridad.


