Un nuevo análisis de sangre puede predecir los síntomas del Alzheimer con años de antelación

Una simple extracción de sangre pronto podría ayudar a responder una de las preguntas más difíciles sobre la enfermedad de Alzheimer: ¿cuándo comenzarán los síntomas? En un estudio publicado en Nature Medicine, los investigadores informan que los niveles de una proteína específica en la sangre pueden ayudar a estimar cuándo es probable que una persona comience a experimentar síntomas cognitivos del Alzheimer. Utilizando datos a largo plazo de cientos de adultos mayores, el equipo construyó modelos que predijeron la aparición de los síntomas en aproximadamente tres o cuatro años.

Los hallazgos sugieren que un análisis de sangre relativamente accesible podría ayudar a identificar a las personas que todavía están cognitivamente sanas pero biológicamente en el camino hacia el Alzheimer, lo que podría remodelar la forma en que se diseñan los ensayos de prevención.

“Nuestro trabajo muestra la viabilidad de utilizar análisis de sangre, que son sustancialmente más baratos y más accesibles que las imágenes cerebrales o las pruebas de líquido cefalorraquídeo, para predecir la aparición de los síntomas del Alzheimer”, dijo la autora principal Suzanne E. Schindler en un comunicado de prensa.

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La proteína que rastrea la progresión del Alzheimer

El estudio se centra en una proteína llamada p-tau217, que circula en el plasma sanguíneo. Investigaciones anteriores han demostrado que los niveles de p-tau217 aumentan a medida que dos proteínas características del Alzheimer (amiloide y tau) se acumulan en el cerebro.

Las placas amiloides y los ovillos de tau comienzan a formarse años, incluso décadas, antes de que surjan los problemas de memoria. Al igual que los anillos que se forman en el tronco de un árbol, estas proteínas se acumulan siguiendo un patrón bastante predecible con el tiempo. Cuanto más se acumulan, más avanzado tiende a ser el proceso de la enfermedad.

Hasta hace poco, detectar esos cambios requería costosos escáneres cerebrales o punciones lumbares invasivas. Las pruebas de sangre para p-tau217 ofrecen una forma más sencilla de rastrear esos cambios.

Para comprender cómo se relacionan los niveles sanguíneos con el momento de los síntomas, los investigadores analizaron datos de 603 adultos inscritos en dos programas de investigación de larga duración sobre el Alzheimer.

Al rastrear los niveles de p-tau217 a lo largo del tiempo y compararlos con el momento en que aparecieron los síntomas cognitivos, el equipo desarrolló modelos que vinculan los niveles elevados de proteína con la edad probable de aparición de los síntomas.

Cuando p-tau217 aumentó a una edad más temprana, los síntomas tendían a aparecer décadas después. Cuando la proteína aumentó a edades más avanzadas, la ventana entre el cambio biológico y el deterioro cognitivo fue más corta.

Por ejemplo, las personas con niveles elevados a los 60 años desarrollaron síntomas aproximadamente 20 años después. Aquellos cuyos niveles aumentaron a los 80 años desarrollaron síntomas aproximadamente 11 años después.

Por qué es importante el tiempo

El Alzheimer afecta a más de siete millones de estadounidenses y, si bien los tratamientos pueden aliviar los síntomas de algunos pacientes, actualmente ninguna terapia previene la enfermedad. Uno de los mayores desafíos en el desarrollo de tratamientos preventivos es identificar a las personas que están biológicamente en riesgo pero que aún no muestran signos de pérdida de memoria. Los ensayos clínicos suelen tardar muchos años, en parte porque los investigadores deben esperar a que aparezcan los síntomas.

Si los investigadores pueden estimar con mayor precisión cuándo es probable que comiencen los síntomas, podrán inscribir a los participantes en la etapa correcta, lo que hará que los ensayos sean más cortos y más eficientes.

Los investigadores también probaron su modelo en diferentes análisis de sangre p-tau217 y encontraron resultados similares, lo que sugiere que el enfoque puede funcionar más allá de una única plataforma patentada.

Un futuro de conocimiento anterior

El equipo ha puesto a disposición del público sus herramientas de modelado para que otros investigadores puedan perfeccionarlas y ampliarlas. Los biomarcadores sanguíneos adicionales pueden mejorar aún más la precisión en estudios futuros.

Si bien la idea de predecir la aparición de los síntomas puede parecer desalentadora, los expertos dicen que el objetivo no es alarmar a los pacientes, sino prepararlos.

“A corto plazo, estos modelos acelerarán nuestra investigación y ensayos clínicos”, afirmó Schindler. “En última instancia, el objetivo es poder decirles a los pacientes individuales cuándo es probable que desarrollen síntomas, lo que les ayudará a ellos y a sus médicos a desarrollar un plan para prevenir o retardar los síntomas”.

Este artículo no ofrece asesoramiento médico y debe utilizarse únicamente con fines informativos.

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