El sector del transporte en Baleares se prepara para un aumento del precio del combustible. Las empresas estudian posibles ajustes operativos al tiempo que reclaman al Gobierno español que active mecanismos como los implementados hace cuatro años al inicio de la guerra en Ucrania.
El combustible representa un tercio de los costes operativos de las empresas, “por lo que una subida sostenida del precio podría tener consecuencias directas en la viabilidad financiera de muchas empresas”, afirma Rafael Roig, presidente de la Federación Balear de Transportes. Las pequeñas empresas son particularmente vulnerables porque ya operan con márgenes muy ajustados. Roig añade que el efecto dominó del aumento de los precios del combustible afectará a la economía en su conjunto y el consumidor será el más afectado por las consecuencias.
Si bien existen mecanismos para revisar los precios indexados al aumento de los costos del combustible, esto sólo es aplicable a contratos grandes y estables. Las pequeñas empresas del sector del transporte de mercancías serán las más afectadas. Los camiones con depósito de 400 o 500 litros ya se enfrentan a un coste adicional de 100 euros cada vez que lo repostan.
Los precios se duplican debido al aumento de las tarifas de las compañías navieras. “También hay que tener en cuenta los repuestos, que también se encarecerán. Si el coste del transporte aumenta, todo lo demás sube”, explica Ezequiel Horrach, de la patronal del transporte de mercancías. Está seguro de que habrá un impacto importante en la temporada turística. “Aunque todavía es pronto y estamos en la fase inicial del conflicto en Oriente Medio, ya podemos ver los problemas que se avecinan”.
Jeroni Valcaneras, presidente de las empresas de transporte afiliadas a la federación de pequeñas y medianas empresas PIMEM, insta a que el gobierno no espere más. “Se han comprometido a estudiar la posibilidad de activar la cobertura, pero no hay mucho que estudiar. Habrá un aumento que persistirá en el tiempo y vemos que otros países ya están implementando medidas”. Si las tarifas de envío aumentaran un 30%, esto significaría un aumento vertiginoso de los precios para los consumidores.
Actualmente, las compañías navieras siguen de cerca la situación. Balearia indica que no se han planteado ningún ajuste especial en su operativa y que disponen de un gran stock de combustible, dado que lo habitual es realizar grandes compras.