En una batalla tensa y de alto riesgo en el Estadio Martínez Valero, el Elche, tercer colista local, logró una gran remontada (su primera victoria en 2026) contra el Real Mallorca el sábado por la tarde. Este encuentro estuvo a la altura de lo que se anunciaba como un “seis puntos” que terminó en desamor para los isleños y un salvavidas para los anfitriones.
El Mallorca empezó bien, forzando un córner a los 18 segundos y lució mejor en la primera parte. El nuevo entrenador Martín Demichelis dio la sorpresa en la selección comenzando con Zito Luvumbo en la banda derecha y Antonio Sánchez jugando fuera de posición en el lateral derecho. El máximo goleador del Mallorca, Vedat Muriqi, falló un gol cerca del descanso y tuvo un partido que querrá olvidar. El Mallorca abrió el marcador en el minuto 58 por mediación de Pablo Torre con su tercer gol de la temporada tras una buena obra de Luvumbo.
En la primera parte el Mallorca jugó algunos de sus mejores momentos de la temporada, pero la segunda parte fue un desastre cuando la tensión y los nervios se apoderaron de él. En el minuto 61, un terrible despeje de Mascarell fue aprovechado por Mir que rápidamente anuló la ventaja del Mallorca, 1-1. Luego el nuevo entrenador hizo un par de cambios extraños que me parecieron incomprensibles y que cambiaron el partido. Sacó a nuestros dos mejores jugadores, Zito Luvumbo y Pablo Torre, y trajo a Morlanes y Sergi Darder. En el minuto 70 el Elche dio la vuelta al partido. El ex jugador del Mallorca, Febas, participó en el centro que vio a Morente levantarse para disparar un potente cabezazo que superó a un Lato estático y entró en la esquina inferior, 2-1.
Se podía escuchar caer un alfiler en el Mallorca Sports Bar mientras entraba y los mallorquinistas no podían creer lo que acababan de ver. A estas alturas el Mallorca, a pesar de estar en todo Elche, estaba jugando el tipo de fútbol que no le ha llevado a ninguna parte esta temporada.
Luego hubo drama tardío, en el minuto 90, cuando otro ex jugador del Mallorca, Pedro Bigas, presuntamente tocó el balón con la mano en el área. El mejor árbitro de España, Alberola Rojas, se perdió ese incidente y fue llamado al monitor del VAR. El árbitro señaló el punto y Vedat Muriqi subió y, a pesar de ser normalmente letal desde 12 metros, la presión lo afectó y lanzó el penalti por encima del larguero. Se confirmó el desastre. Tras esta derrota por 2-1, el camino del Mallorca hacia la seguridad se volvió mucho más difícil, ya que volvió a deslizarse al puesto 18, la zona de descenso.
Estamos ahí por nuestro mayor problema: nuestro estado de forma fuera de casa. Ya llevamos ocho partidos seguidos fuera de casa sin ganar y no hemos dejado la portería a cero en los últimos 14 partidos oficiales. Las estadísticas nos dicen después del partido que el Mallorca tiene ahora una probabilidad de descenso del 45,6%. Nuestro próximo partido será en casa contra el Real Madrid el 4 de abril (sábado de Pascua), donde sumar puntos no será fácil. Vedat Muriqi tendrá pesadillas después de fallar un regalo y poner su penalti por encima del larguero. Estos dos incidentes ponen de relieve una peligrosa dependencia excesiva de un solo actor para la producción. El destino del Mallorca a falta de nueve jornadas (cinco en casa) sigue en sus manos. Si podemos arreglar nuestra terrible defensa, la supervivencia seguirá siendo una posibilidad realista, pero será difícil.