El ‘búnker’ de Mallorca que no sabías que existía y que podría protegerte en caso de guerra

Debajo del polígono industrial de Ses Veles, en Bunyola, se encuentra una extensa red de metro que poca gente sabe que existe. Los extensos túneles de hormigón, construidos originalmente para albergar infraestructura de agua, electricidad y telecomunicaciones, también podrían servir como refugio si alguna vez fuera necesario. El acceso se realiza a través de una discreta escalera de caracol que desciende a múltiples niveles de túnel, que están cerrados al público y monitoreados diariamente por seguridad privada financiada por los propietarios de la finca.

Construida en 2006 con fines puramente técnicos, la red fue diseñada para agilizar el mantenimiento de los servicios esenciales sin interrumpir las operaciones a nivel de superficie. La realización de reparaciones bajo tierra permite evitar perturbaciones en el polígono industrial y su entorno.

Fuentes familiarizadas con el proyecto dicen que los túneles son significativamente más grandes que los que normalmente se encuentran en propiedades similares, lo que hace que su construcción sea más costosa en ese momento. Hoy, sin embargo, la escala permite una gestión más eficiente de las redes. El complejo consta de pasillos espaciosos y cerrados de hormigón revestidos de tuberías, creando un entorno completamente aislado del mundo exterior. Si bien no está designada oficialmente como refugio, la red podría albergar a un número considerable de personas en un entorno protector si fuera necesario.

En el contexto de las actuales tensiones internacionales, dicha infraestructura ha adquirido una nueva importancia. Aunque no están pensados ​​como refugio, los túneles ofrecen condiciones comparables a las que se encuentran en las instalaciones de protección subterráneas.

La existencia de las galerías empezó a conocerse recientemente tras las denuncias sobre vertidos ilegales de residuos en los alrededores de la finca de Ses Veles. Un espacio que de otro modo se pasaría por alto se puso de relieve, en medio de los continuos desafíos para el polígono industrial. Junto al Ayuntamiento de Bunyola, propietarios y empresarios han pedido apoyo al Govern Balear y a la Diputación, destacando cuestiones como el descontrol de la basura, el abandono de vehículos y contenedores y el mal mantenimiento de la jardinería, la señalización y la iluminación.