5 misterios que las misiones Artemisa a la Luna finalmente podrían resolver

por medio Los humanos del siglo XIX creyeron entender la Luna: un paisaje estático, sin aire, sin agua y sin muchos misterios que resolver. Pero los instrumentos en órbita y las misiones robóticas han demostrado lo contrario. El satélite más estudiado del sistema solar es más complejo de lo que parece y muchas cuestiones fundamentales siguen abiertas.

La NASA está a punto de regresar a la luna con el programa Artemis. Si bien Artemis II y III serán misiones para orbitar el satélite, Artemis IV pondrá astronautas en la superficie por primera vez desde la era Apolo. El ambicioso plan consiste en sentar las bases para una presencia sostenida que generará un flujo constante de datos y muestras.

Algunos misterios lunares se resolverán gracias a las abundantes muestras y a la tecnología que se está entregando. No todas las respuestas llegarán a la vez y los resultados probablemente tardarán en llegar, pero nunca han estado más cerca de resolverse. He aquí una lista de enigmas que podrían aclararse, con escenarios realistas, en los próximos 10 a 20 años.

¿Cuál es el origen de la luna?

La teoría dominante sobre el origen de la Luna propone que surgió después de la colisión de un planeta del tamaño de Marte con una protoTierra hace unos 4.500 millones de años. Parte del material expulsado por ese impacto se aglomeró y solidificó para formar el satélite que hoy orbita la Tierra.

Sin embargo, esta hipótesis depende de simulaciones complejas y de un conjunto limitado de muestras traídas por el Apolo hace 50 años. El acceso directo a rocas nuevas e inalteradas, combinado con técnicas de análisis modernas, podría proporcionar pruebas mucho más sólidas. Por supuesto, será necesario acceder a materiales profundos, como fragmentos del manto expuestos en cráteres o zonas de impacto, y reconstruir la cronología del antiguo océano de magma lunar. Lo difícil será llegar allí; el resto es ciencia.

¿Cuánta agua hay en la Luna y cómo es?

Hace medio siglo se creía que la luna estaba completamente seca. Desde entonces, los científicos han establecido que hay hielo en los cráteres permanentemente sombreados del polo sur y que parte del agua está atrapada en forma cristalina dentro de minerales en la superficie. La gran pregunta es cuánto hay y si se podrá utilizar para futuras bases lunares.

Una de las primeras tareas de las futuras misiones Artemis será explorar estos cráteres. Si encuentran hielo, tendrán que determinar si está mezclado con regolito, si forma losas compactas o si se pueden encontrar depósitos más puros. En el mejor de los casos, el recurso es abundante y procesable para obtener oxígeno o combustible. En el peor de los casos, está tan disperso que extraerlo sería inviable.

¿Cuál es la estructura interna de la Luna?

La estructura interna de la Luna sigue siendo uno de los grandes puntos ciegos. Los sismómetros del Apolo detectaron terremotos lunares profundos y poco profundos, pero los datos son escasos y provienen de una sola región. Los modelos gravitacionales y térmicos actuales ofrecen un bosquejo del interior, pero están lejos de ser un mapa detallado.

Una presencia humana sostenida permitiría a los investigadores instalar sismómetros en áreas nunca antes estudiadas y ampliar la cobertura global. Con una red moderna, la resolución del interior lunar aumentaría drásticamente y los científicos podrían definir mejor el tamaño del núcleo, la estructura del manto y la distribución del calor residual. No será una imagen perfecta, pero sí la más completa hasta la fecha.

¿Por qué el lado oscuro es tan diferente?

Si la Luna es un solo cuerpo, ¿por qué su cara oculta es tan accidentada y dentada mientras que su cara visible es más lisa y está cubierta de mares basálticos? Esta asimetría es uno de los grandes enigmas lunares contemporáneos. Varios modelos intentan explicarlo, desde diferencias en el calor inicial hasta variaciones en la cristalización del océano de magma o los efectos gravitacionales de la Tierra, pero ninguno encaja del todo.

El regreso a la luna abre la posibilidad de las primeras expediciones humanas a la superficie del lado oscuro. Si se obtienen muestras, los investigadores podrán determinar su edad, composición y evolución térmica, datos clave para resolver un misterio que lleva medio siglo sin respuesta.

¿Qué pasó con el campo magnético lunar?

Las muestras del Apolo revelaron algo inesperado: muchas están magnetizadas, como si la luna hubiera tenido una poderosa dinamo interna. Pero según lo que se sabe sobre su tamaño e interior, el satélite parece demasiado pequeño y frío para haber sostenido un campo global fuerte durante mucho tiempo.

La nueva era lunar puede arrojar luz sobre este enigma gracias a muestras recientes de diversas regiones y mediciones magnéticas más precisas. Con rocas bien fechadas y mejores datos sobre el interior, los investigadores podrán reconstruir cuándo existió la dinamo y qué tan intensa fue.

La Luna: Punto Medio o Laboratorio Espacial

A diferencia de la era Apolo, hoy la luna no es el destino final, sino el punto de partida de una nueva etapa de exploración. Lo que suceda en la próxima década no sólo resolverá misterios pendientes; También redefinirá cómo entendemos los mundos rocosos, cómo se forman los planetas y hasta dónde puede llegar la exploración humana cuando regresa a un lugar familiar con nuevas preguntas.

Puede que la humanidad no obtenga todas las respuestas, pero por primera vez en medio siglo haremos las preguntas correctas, en el lugar correcto y con las manos llenas de rocas lunares.

Esta historia apareció originalmente en WIRED en Español y ha sido traducida del español.