Hasta 8 millones de abejas viven en una red subterránea debajo de este cementerio

A primera vista, parece cualquier otro cementerio tranquilo, con hileras de lápidas colocadas contra el césped recién cortado y algún visitante ocasional que pasa por allí. Pero justo debajo de la superficie, no hay nada de silencio. Millones de abejas han construido una inmensa ciudad subterránea, donde viven toda su vida bajo tierra, construyendo nidos, criando crías y pasando prácticamente desapercibidas.

En un estudio publicado en Apidologie, investigadores del cementerio East Lawn en Ithaca, Nueva York, descubrieron una de las mayores agregaciones conocidas de abejas solitarias que anidan en el suelo jamás registradas, estimando que un promedio de alrededor de 5,6 millones de abejas emergen de una sola sección de césped cada primavera, con un total que oscila entre aproximadamente 3,1 y 8 millones. Los registros muestran que la especie ha estado presente en el sitio desde la década de 1930, lo que plantea la posibilidad de que esta población haya permanecido activa durante décadas bajo el mismo terreno.

La especie central es Andrena regularis, una abeja nativa que anida en el suelo y conocida por polinizar cultivos como manzanas y arándanos.

“Nuestro estudio documenta una de las agregaciones de anidación de abejas solitarias más grandes, y posiblemente más antiguas, jamás registradas”, escribieron los autores en su estudio.

Una de las mayores poblaciones de abejas solitarias que anidan en el suelo

Lo que es especialmente notable de este descubrimiento no es sólo la cantidad de abejas, sino lo concentradas que están en un espacio que parece completamente normal.

Para medir esa densidad, los investigadores colocaron trampas de emergencia de malla sobre secciones de suelo antes de que aparecieran las abejas a principios de la primavera, capturando insectos a medida que salían a la superficie y permitiendo al equipo estimar la población debajo.

Cada hembra cava un pequeño nido bajo tierra, normalmente entre 10 y 20 centímetros de profundidad. En el interior, construye algunas cámaras, las llena de polen y pone un solo huevo en cada una. Esos nidos se encuentran uno al lado del otro, formando una red densa debajo del suelo.

En la densidad máxima, los investigadores estimaron más de 800 abejas por metro cuadrado, lo que significa que el suelo mismo está cubierto de actividad.

Y, sin embargo, la mayor parte de esa actividad pasa desapercibida. Estas abejas no forman colmenas ni pululan como las abejas melíferas. Viven solos, emergiendo silenciosamente a principios de la primavera, con una actividad que aumenta a medida que las temperaturas suben por encima de los 68 grados Fahrenheit (20 grados Celsius), antes de desaparecer con la misma rapidez.

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Cómo el tiempo les da una ventaja a las abejas parásitas

Donde hay tantas abejas, también hay oportunistas. Entre los millones de A. regularis, los investigadores encontraron abejas parásitas, principalmente Nomada imbricata. Estas abejas no construyen sus propios nidos. En cambio, entran en las madrigueras de otras abejas y ponen sus huevos dentro, dejando que sus crías consuman el alimento almacenado.

Aun así, la tasa general de parasitismo fue relativamente baja, alrededor del 1,4 por ciento, inferior a lo que normalmente se observa en sistemas similares.

Parte de eso puede deberse al tiempo. Las abejas hospedadoras tienden a emerger en un período corto y concentrado al comienzo de la temporada, mientras que los parásitos aparecen de manera más gradual con el tiempo. En realidad, ese retraso puede ser estratégico.

“El retraso en la emergencia tiene sentido como forma de maximizar el éxito reproductivo”, afirmaron los investigadores en su estudio.

Por qué este cementerio se ha convertido en un refugio para millones de abejas

Por inusual que parezca, un cementerio puede ofrecer el tipo de estabilidad que estas abejas necesitan.

Lugares como este a menudo permanecen intactos durante décadas, lo que crea condiciones constantes para las especies que anidan en el suelo.

A. regularis es uno de los polinizadores de manzanos más eficaces de la región, y los estudios han demostrado que las visitas individuales de abejas solitarias pueden depositar más polen que las de abejas gestionadas. Grandes poblaciones como ésta pueden rivalizar o incluso superar el poder de polinización de colonias enteras de abejas.

“Nuestro estudio destaca la importancia de identificar y preservar grandes agregaciones de abejas solitarias que anidan tanto para la salud del ecosistema como para la polinización agrícola”, escribieron los investigadores.

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