FrostByte, una startup con sede en Delft que desarrolla soluciones de electrónica criogénica para tecnologías cuánticas, ha recaudado 1,3 millones de euros en financiación de InnovationQuarter Capital, Graduate Ventures, Paeonia Group, UNIIQ y un inversor ángel. Con esta inversión, Graduate Ventures alcanza un hito al marcar su inversión número 80
La compañía planea utilizar este capital para ampliar aún más su equipo, escalar la producción de interruptores criogénicos y desarrollar chips crio-CMOS integrados para la próxima generación de sistemas cuánticos.
James Kroll, director ejecutivo y cofundador de FrostByte: “Con esta inversión, podemos desarrollar aún más nuestra tecnología hacia una crioelectrónica fabricable para la industria cuántica global”.
Fundada en 2025, FrostByte está dirigida por los fundadores James Kroll (CEO) y Luc Enthoven (CTO), y cuenta con el respaldo científico de Fabio Sebastiano y Masoud Babaie. Ambos asesores son pioneros en la tecnología crio-CMOS con décadas de experiencia en investigación, que ahora se aplica comercialmente.
FrostByte es una empresa derivada de TU Delft y QuTech. Se centra en circuitos integrados (CI) criogénicos y electrónica de control especializada para la computación cuántica.
La empresa afirma que aborda un cuello de botella clave en la computación cuántica. Antes de que las computadoras cuánticas puedan ampliarse, es necesario resolver un problema crucial de infraestructura: administrar millones de qubits sin causar sobrecargas en el sistema debido al cableado excesivo, el calor y la electrónica externa.
La startup con sede en Delft afirma estar desarrollando crioelectrónica que aborda exactamente este desafío. La empresa desarrolla tecnología que acerca la infraestructura de control al propio procesador cuántico, sentando las bases para una nueva generación de sistemas cuánticos escalables.
“Los procesadores cuánticos funcionan a temperaturas cercanas al cero absoluto. En los sistemas actuales, una gran parte de la electrónica de control permanece fuera del entorno criogénico, lo que significa que cada qubit adicional genera más conexiones, complejidad y generación de calor. FrostByte traslada parte de esa electrónica de control al propio refrigerador de dilución, utilizando tecnología crio-CMOS especializada diseñada para funcionar a temperaturas extremadamente bajas. Al hacerlo, la compañía está desarrollando una nueva generación de electrónica de control criogénica que hace que los sistemas cuánticos sean más compactos, energéticamente eficientes y escalables”. explicó la empresa.