Muere José Ballesta, el alcalde de Murcia que persiguió la excelencia

El alcalde de Murcia durante doce años, José Ballesta Germán, ha fallecido este domingo a los 67 años tras luchar duramente contra el cáncer que padecía. Nacido en la capital murciana el 19 de julio de 1958 y académico de número de la Real Academia de Medicina, estuvo al frente del Rectorado de la Universidad de Murcia (UMU) desde 1998 hasta 2006.

Antes de ser rector también ostentó el cargo de vicerrector de Investigación e Infraestructuras de 1992 a 1994. Tras su paso por la universidad, este doctor en Medicina y Cirugía y catedrático de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia, decidió dar el salto a la política.

Fue diputado del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea Regional en mayo de 2007 y hasta 2011 estuvo al frente de la consejería de Obras Públicas, Vivienda y Transportes, asumiendo después nuevas competencias en materia de Puertos y Ordenación del Territorio. Posteriormente, fue portavoz del Gobierno regional y consejero de Universidades, Empresa e Investigación.

Prácticamente, siempre le acompañó el mismo equipo en los distintos trabajos que desarrollaron en la esfera pública. Con su muerte pierde algo más que un jefe o un compañero político. La ciudad pierde un alcalde entregado cuyo nombre estará siempre presente en la Casa Consistorial de la Glorieta, en la Sala de Corregidores, donde reposan los nombres de todos los alcaldes.

José Ballesta, durante su toma de posesión como alcalde de Murcia. / Juan Carlos Caval

Un alcalde en busca de la excelencia

No había discurso o intervención pública donde no aludiera lo que él consideraba lo más importante en cualquier tarea. Daba igual una toma de posesión de funcionarios que una recepción a escolares y estudiantes o una convocatoria pública de la sociedad civil para llevar a cabo cualquier proyecto. José Ballesta siempre quiso hacer pedagogía desde su cargo político, influido sin duda por sus años de profesor universitario y rector magnífico de la UMU, y extendiendo uno de los preceptos académicos que guiaron su trayectoria profesional como docente: la excelencia.

Todos aquellos que trabajaron con él, codo con codo o en la distancia por no pertenecer a su círculo más cercano, saben de su búsqueda de la calidad en cuantas iniciativas emprendía, imponiendo su ritmo de trabajo, algunas veces endiablado (todo hay que decirlo), en un ansia de lograr la supremacía y la superioridad cualitativa y sin parangón.

Llegó a la alcaldía de la capital de la Región de la mano de los populares, un partido al que se afilió pocos meses antes de las elecciones municipales de 2015, cargo que ganó aunque sin mayoría absoluta, lo que le obligó a pactar con Ciudadanos, un partido emergente que irrumpió con cinco escaños en la Corporación. El PP sacó 12 concejales, el peor resultado en décadas que en posteriores citas electorales, Ballesta lograría enmendar hasta volver a la senda de la mayoría absoluta en el mandato que arrancó en 2023 y que le devolvió la alcaldía de la que fue apartado en 2021 por una moción de censura de los socialistas, naranjas y Podemos.

En su primer discurso como alcalde de Murcia en 2015 (tuvo la deferencia de dejar hablar en primer lugar a los grupos de oposición) ya señaló el camino que seguiría en el resto de sus alocuciones tanto en el Pleno como en sus apariciones públicas con referencias constantes a los clásicos ya escritores recientes, lo que, a veces, daba un toque plumbeo a sus intervenciones. De hecho, en esa primera intervención nombró a Javier Marías, Saavedra Fajardo, Ortega y Gasset y Flaubert. Tampoco le faltaron nunca textos trufados de lecciones políticas en un estilo casi épico. “Los anhelos de participación ciudadana fueron ya puestos en práctica por nuestros antecesores, sin sobreactuaciones, y como siempre la historia es maestra de la vida, y ejemplo en el que nos debemos mirar para contener excesos y vanidades” fue una de las frases más comentadas en esa primera toma de posesión.

Su primer mandato descubrió un alcalde trabajador y voluntarioso, pero también exigente y entregado al cargo hasta lo imposible. Nada más tomar posesión e instalarse en su despacho de la Glorieta tuvo que salir corriendo por un incendio en El Valle y dejó interrumpida una entrevista que le estaba haciendo la periodista que se suscribía, que tuvo que hacerse en dos tiempos. Ese era su carácter como primer regidor de la capital: estar en todo y acudir a todos los compromisos que tenía como cabeza visible del Ayuntamiento.

Ballesta, durante su última aparición pública, el pasado 30 de abril en el pleno del Ayuntamiento.

Ballesta, durante su última aparición pública, el pasado 30 de abril en el pleno del Ayuntamiento. /Ayto. Murcia

Su omnipresencia le granjeó no pocas críticas de la oposición en el Ayuntamiento, que lo tildaron de ‘el alcalde de las fotos’ en una legislatura en la que puso los cimientos de importantes proyectos estratégicos como la peatonalización de Alfonso X el Sabio, una iniciativa anhelada por los populares desde la época de Miguel Ángel Cámara, antecesor de Ballesta, o como Murcia Río, que permitió adecentar las márgenes del Segura a su paso por la ciudad para disfrute de los ciudadanos y turistas, además de la recuperación de espacios verdes como la Vía Verde de la Costera Sur. También tuvo que lidiar con intensas polémicas ciudadanas y políticas a raíz de luchas vecinales que heredó de su predecesor y que le obligaron a nadar y guardar la ropa. Muestra de ello fue el soterramiento de las vías del tren logrado por el cambio de gobierno a nivel estatal (el PP dio paso a los socialistas en el Gobierno de España), que decretó la paralización de las obras del AVE en superficie y la desaparición del ferrocarril a cota cero. Otro de los varapalos de ese mandado fue la dimisión del concejal Roque Ortiz, uno de sus hombres de confianza, tras insinuar en una reunión interna que el PP colocaba a gente en contratas municipales y hacerse públicos los audios.

Salió airoso de todo y las urnas no le castigaron tras un mandato marcado por el apoyo de Ciudadanos que, pese a permitir gobernar a los populares, no entró en el Gobierno, algo que sí hizo en el segundo mandato del alcalde Ballesta, que se vio obligado a darle varias concejalías del Gobierno local. Corría el año 2019, una época en la que el fallecido regidor presentó uno de sus proyectos más queridos: las fortalezas del Rey Lobo, que supondrá la recuperación del parque cultural de Monteagudo con los restos de los palacios musulmanes cuya rehabilitación fue abandonada por el PP bajo el alcalde Cámara.

En ese segundo mandato, las desavenencias fueron constantes entre los populares y los naranjas con enfrentamientos en reuniones y con declaraciones públicas. Incluso con amenazas de ir a los tribunales por ambas partes. Pudo en esta etapa cumplir una de sus promesas, que era una asignatura pendiente de décadas: arrancar la remodelación de la Cárcel Vieja.

Durante la pandemia de 2020, la brecha entre el PP y Cs se hizo aún más amplia y el punto álgido llegó en marzo de 2021 con una moción de censura presentada por PSOE, Ciudadanos y Podemos que apeó al PP de la alcaldía de Murcia relegando a los populares a la oposición. En virtud de esta operación, los socialistas volvieron a tener el bastón de mando 26 años después.

“Ante esta situación tengo una sensación dual, por un lado tristeza en el sentido de que los proyectos que uno llevaba en marcha probablemente no puedan culminarse pero también siento una liberación de mucho peso y mucha responsabilidad; durante este tiempo no hemos tenido ni días, ni noches, ni fines de semana, ni vacaciones; y los paraísos perdidos que uno tiene en la Facultad de Medicina donde he impartido docencia y está mi Cátedra me llaman poderosamente la atención”, señaló Ballesta ante la pérdida del bastón de mando.

La figura de Ballesta, que volvió a su añorada facultad de Medicina tras salir adelante la moción de censura, se empequeñeció con su mutismo en las sesiones plenarias, pero esa actitud no le salvó de los ataques del Gobierno local que le acusó de no trabajar para los ciudadanos pese a que siguió con su equipo de concejales presentando proyectos de futuro y fiscalizando las acciones del gobierno de coalición PSOE-Cs. Su travesía por el desierto duro dos años y en mayo de 2023 ganó de nuevas las elecciones municipales (su tercer mandato) con mayoría absoluta. Sacó en los comicios 15 concejales dejando al PSOE con menos votos y con Vox aumentando su representación en el Ayuntamiento de Murcia. Podemos en ese mandato pasó a la historia.

José Ballesta, doctor en Medicina y Cirugía y catedrático de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la UMU

José Ballesta, doctor en Medicina y Cirugía y catedrático de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la UMU / Juan Carlos Caval

Lo peor, sin duda, de todo su periplo político fue el incendio de las discotecas de Atalayas, en el que fallecieron 13 personas el 1 de octubre de 2023. Desde el minuto uno estuvo en el lugar del incendio y siempre quedará en la memoria colectiva la lapidaria frase pronunciada horas después del siniestro, el más grave de cuantos han ocurrido en Murcia y en la Región: “Caiga quien caiga”, dijo refiriéndose a la responsabilidad ante unas naves que no cumplían las normativas. La realidad, que se muestra tozuda en ocasiones, no le ha dado la razón y de momento no ha caído nadie. El caso sigue en los tribunales y la comisión de investigación que se puso en marcha en el Ayuntamiento capitalino languideció y acabó dándole carpetazo al asunto sin conclusión alguna que reparara a las víctimas.

En la otra cara de la moneda, la celebración del 1.200 aniversario de la fundación de la ciudad, donde el Consistorio, con el alcalde a la cabeza, echó el resto con fastos diarios a lo largo de este 2025. También marcó un hito en las celebraciones navideñas convirtiendo la plaza Circular de Murcia con su gran árbol en epicentro de los fastos con conciertos y luces, casi destronando al alcalde de Vigo, Abel Caballero, famoso por las navidades que monta y que ha logrado hacer marca con estas actividades uniendo el nombre de su ciudad con la Navidad. El hito más importante fue traer a la estrella americana Richard Gere a encender el famoso árbol la pasada Navidad junto a los niños de cáncer a los que el actor vino a apoyar en la Puesta de la primera piedra del gimnasio pediátrico para la planta infantil de oncología de la Arrixaca, proyectado por la Fundación Aladina.

Una de sus apariciones más comentadas fue la del 9 de marzo para presentar la primera fase de las obras de recuperación del yacimiento de San Esteban, unas obras “largamente esperadas”, según sus palabras. Asistió el presidente de la Comunidad que alabó su gestión: “Este proyecto es la obsesión de un alcalde por devolverle a su ciudad algo que siempre ha sido suyo durante lo largo de los siglos: el yacimiento de San Esteban y, también, un espacio de disfrute para todos, para mayores y para pequeños. Sin el alcalde Ballesta, esto que estamos viendo no sería posible. Cada cierto tiempo, cada equis tiempo, cada siglos, las ciudades y los territorios necesitan grandes gobernantes. Y, afortunadamente, ahora, la ciudad de Murcia lo tiene Así que, querido alcalde, esto es cosa tuya”.

Amante de las tradiciones, siempre quiso cumplir con todas las fiestas que se celebran en la capital, dejando un trozo de su corazón reservado para las dos cofradías en las que procesionaba: en la del Cristo del Amparo (Viernes de Dolores) y en la del Cristo del Perdón (Lunes Santo). De hecho, su Cristo más querido era el del Amparo, al que ha llevado sobre hombros durante décadas, un momento de “lo más profundo y emocionante” del año, según sus palabras. Este año los sardineros lo eligieron para leer la Pitocrónica. “No hay discurso, no hay texto, no hay papeles. Quiero que dejemos correr nuestros sentimientos más íntimos”, afirmó el regidor murciano en el arranque de su intervención en el Romea, describiendo a Murcia como “un lugar único en el mundo, indefinible, inexplicable, extraordinario, de una singularidad imprecisa, misteriosa, casi secreta. Y de las gentes que lo habitan, gente normal que hace cosas excepcionales”.

El cáncer que le diagnosticaron no le impidió seguir con su responsabilidad y no llegó a retirarse pese a los tratamientos que tuvo que realizar. Adaptó sus reuniones a su estado de salud y prácticamente siguió con su agenda. No faltó a las grandes citas de este municipio a pesar de que en muchas ocasiones su estado de salud no le acompañaba. Su fortaleza y su lucha fueron ejemplo.

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