La Comisión Europea ha iniciado un procedimiento de infracción contra España por su controvertido sistema de registro de viajeros, argumentando que puede violar las normas de protección de datos de la UE. Las autoridades enviaron un aviso formal a Madrid, dando al gobierno dos meses para abordar las preocupaciones antes de que el caso pueda elevarse al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
En el centro de la disputa se encuentra una base de datos a nivel nacional introducida en virtud del Real Decreto 933/2021, que exige a los proveedores de alojamiento y a las empresas de alquiler de vehículos que presenten amplia información sobre sus clientes. Los críticos han apodado el plan como un sistema de “Gran Hermano turístico”, comparándolo con el estado de vigilancia retratado en la novela 1984 de George Orwell.
Documentos de transparencia recientemente publicados revelan que desarrollar y mantener la plataforma le costó al Estado español más de medio millón de euros. El Ministerio del Interior dice que el sistema se construyó utilizando sus propios recursos técnicos y no mediante un contrato público externo, y que el gasto cubre licencias de software, trabajos de desarrollo y mantenimiento continuo.
Según los mismos documentos, más de 165.000 empresas y organizaciones se han registrado en la plataforma. Las autoridades ya han recopilado casi nueve millones de registros de pernoctaciones y más de 6,5 millones de entradas de alquiler de vehículos, lo que pone de relieve la escala de datos que ahora se procesan a través del sistema.
El gobierno sostiene que la base de datos fortalece la seguridad pública y apoya las investigaciones criminales. Sin embargo, los defensores de la privacidad y los grupos de la industria de viajes advierten que los requisitos de presentación de informes suponen una pesada carga para las empresas y pueden entrar en conflicto con la legislación europea. La Comisión Europea evaluará ahora la respuesta de España antes de decidir si toma medidas adicionales.