Una última visita de una querida mascota puede hacer que el hospital se sienta como en casa. Crédito: Imágenes de Monkey Business/Shutterstock
Para algunos pacientes que reciben cuidados paliativos o cuidados paliativos, la separación más difícil no es sólo del hogar, sino también del animal que lo constituye. Una ley propuesta en Polonia daría a los pacientes moribundos el derecho a recibir visitas de mascotas, lo que plantea cuestiones difíciles para los hospitales de España, el Reino Unido y toda Europa.
Una última visita a una mascota puede ser muy importante al final de la vida
Para muchas personas, un perro o un gato no es sólo una mascota. Es un miembro más de la familia que los sigue de habitación en habitación, los ama incondicionalmente, espera junto a la puerta, duerme al lado de la cama y de alguna manera sabe cuando necesitamos su compañía.
En Polonia, la pregunta que se plantea es si un paciente moribundo debería pasar sus últimos días separado del animal que ama.
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Los parlamentarios polacos han propuesto un cambio legal que daría a los pacientes de hospicios estacionarios y salas de medicina paliativa el derecho a tener contacto con sus animales domésticos. La propuesta modificaría la Ley de Derechos del Paciente de Polonia y el Defensor del Pueblo de los Derechos del Paciente, lo que significa que las visitas de mascotas ya no dependerían únicamente de si un hospital o centro de cuidados paliativos decide permitirlas.
El debate ha estado marcado por casos profundamente humanos en Varsovia. Según los informes, una mujer con cáncer avanzado estaba más preocupada por el perro que esperaba en casa que por ella misma. Otro paciente gravemente enfermo se reunió con sus gatos en una sala de cuidados paliativos, un momento que, según los médicos, demostró cuánto consuelo puede brindar un animal cuando las palabras ya no son suficientes.
En la práctica, la regla afectaría el tipo de momento que rara vez encaja perfectamente en la política del hospital: un paciente que pide ver al perro que ha dormido a su lado durante años, o el gato que todavía está siendo cuidado por familiares en casa.
Cómo la propuesta de Polonia convertiría la comodidad en un derecho del paciente
La propuesta polaca no crearía una norma de puertas abiertas para los animales en los hospitales. Lógicamente, los gerentes aún podrían rechazar o restringir las visitas cuando existan riesgos de infección, preocupaciones de seguridad o barreras prácticas.
Los hospitales también tienen que proteger a otros pacientes, al personal y a los visitantes. Mientras que algunas salas atienden a personas con sistemas inmunológicos debilitados y otras tienen reglas estrictas de higiene o espacio limitado.
Pero el cambio importante es donde comienza la conversación. En lugar de que las familias pidan una excepción, la ley reconocería la necesidad del paciente de tener contacto con un animal querido.
Ese cambio en el caso polaco podría influir en que otros países europeos sigan su ejemplo. Se pregunta si el consuelo emocional al final de la vida debería tratarse como un extra opcional o como parte de una atención digna.
Los pacientes en España dependen completamente de las normas hospitalarias individuales
España no parece tener una norma nacional única que otorgue a los pacientes hospitalizados un derecho general a ver a sus mascotas. Más bien, la respuesta depende del hospital, la región y el estado del paciente.
En Andalucía, el Hospital Civil de Málaga puso en marcha en 2025 “Tu mascota te acompaña”, a través de su unidad de cuidados paliativos. El programa está dirigido a pacientes terminales que han manifestado el deseo de despedirse de su animal de compañía antes de su último día de internación.
El plan permite la visita de mascotas autorizadas e identificadas bajo normas de seguridad acordadas. Es un modelo compasivo, pero sigue siendo un programa local más que una garantía nacional.
Cómo los pacientes del Reino Unido enfrentan la misma incertidumbre emocional
En el Reino Unido, las visitas de mascotas también dependen en gran medida de las normas locales.
La guía del Royal College of Nursing dice que los perros domésticos de los pacientes generalmente no están permitidos en entornos de atención médica, excepto en circunstancias excepcionales. Los hospicios y algunos centros de atención se encuentran entre los lugares donde dichas visitas pueden ser apropiadas.
Algunas políticas hospitalarias del NHS son más directas. Worcestershire Acute Hospitals NHS Trust, por ejemplo, permite que las mascotas domésticas visiten únicamente a pacientes al final de su vida, al tiempo que advierte sobre infecciones, alergias y seguridad del paciente.
Estas incertidumbres y la falta de reglas generales vigentes podrían parecer irrazonables y sin sentido. A un paciente se le permiten muchos visitantes humanos, pero no el perro o gato que ha sido parte de su familia y de su vida diaria durante años.
Los hospicios suelen ser más flexibles que los hospitales de cuidados intensivos, pero normalmente se necesita permiso por adelantado. La visita puede requerir documentos veterinarios, un líder o transportista, un cuidador responsable y el acuerdo del personal.
Europa está haciendo poco a poco espacio para los animales bajo cuidado
Otros países europeos demuestran que la idea se está extendiendo. En Francia, los residentes en residencias denominadas Ehpad y en residencias de vida independiente pueden ahora tener mascotas en determinadas condiciones relacionadas con la higiene, la seguridad y la capacidad del residente para cuidar del animal.
Los hospitales franceses también están experimentando. En París, el hospital Pitié-Salpêtrière ha introducido un protocolo que permite a perros y gatos visitar a los pacientes hospitalizados en estrictas condiciones de higiene y evaluación individual.
En Italia, algunas autoridades sanitarias locales permiten que perros y gatos ingresen a centros de atención médica para pacientes hospitalizados si las familias cumplen con las reglas establecidas.
Parecería que Europa está empezando a reconocer el papel emocional de los animales en las enfermedades, pero aún no ha tomado medidas concretas para legitimar el problema.
Cómo las familias pueden pedir permiso para una visita
Las familias que deseen concertar una visita con su mascota deben solicitarla lo antes posible, especialmente si un paciente se encuentra en cuidados paliativos o se enfrenta a una estancia hospitalaria prolongada.
La mayoría de los hospitales que permiten visitas querrán pruebas de que el animal está sano, vacunado y bajo control. Se pueden rechazar las visitas si el paciente está clínicamente inestable, está aislado, depende de oxígeno continuo, está gravemente inmunocomprometido, el riesgo alérgico es alto o es probable que el animal sufra angustia.
La propuesta de Polonia ha puesto a la vista del público una cuestión silenciosa pero dolorosa. En los últimos días de la vida, ¿debería considerarse una mascota como un visitante familiar más, ya que puede ser su vínculo más fuerte con la conexión emocional y su hogar?