La biología sintética finalmente puede estar lista para resolver el mayor misterio de la vida

El SpudCell sintético muestra muchas de las propiedades de la vida

Orión Venero, Laboratorio Adamala

Un organismo vivo está formado por componentes que en sí mismos no están vivos. Esta simple afirmación tiene profundas implicaciones. Por un lado, significa que no existe una fuerza mística que nos anime a nosotros y a otras formas de vida. Por otro lado, significa que debería ser posible construir una forma de vida desde cero, y ahora estamos un paso más cerca de hacerlo.

La vida artificial ha sido la luz que guía la biología sintética durante algún tiempo. En 2010, biólogos del Instituto J. Craig Venter de California sintetizaron el genoma simplificado de una bacteria y lo insertaron en el chasis de otra célula, despojada de su propio ADN. El organismo resultante, con un número récord de genes (473), pudo crecer y reproducirse. Pero incluso entonces, los científicos no entendían qué hacía un tercio de esos genes, ni siquiera si eran necesarios. En lugar de reiniciar una célula existente con un genoma sintético, necesitamos construir un organismo desde cero.

Eso es lo que están intentando ahora los científicos de la Universidad de Missouri. SpudCell (llamado así tanto para evocar el Sputnik y los albores de la era espacial como por su parecido con una patata) es una entidad basada en sólo 36 genes. Se autoensambló cuando los genes recibieron todos los componentes básicos necesarios para la vida, formando burbujas similares a células y produciendo proteínas.

SpudCell representa un avance significativo en la creación de vida artificial

Pero eso es todo. SpudCell solo puede producir proteínas porque cuenta con ribosomas, los componentes celulares cruciales que producen proteínas. No puede metabolizar los alimentos, abastecerse de energía ni dividirse y reproducirse de forma fiable. No está vivo y necesita cuidados intensivos sólo para realizar sus funciones básicas. Sin embargo, SpudCell representa un avance significativo en la creación de vida artificial. Si una célula viva moderna es un avión de pasajeros, el SpudCell es el desvencijado protoavión de madera y algodón fabricado por los hermanos Wright.

Pronto aparecerán mejores versiones, con aplicaciones potencialmente transformadoras. La esperanza es que algún día las células sintéticas puedan suministrar materiales que actualmente se derivan de combustibles fósiles, como plásticos, combustibles y fertilizantes. Esto es muy necesario. Pero el trabajo para comprender cómo opera una entidad viviente arrojará luz sobre lo que necesita la vida y cómo emerge de los materiales muertos. Si desciframos este misterio fundamental, la biología sintética realmente habrá dado resultado.

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