Bar Vista Alegre es un bar de larga trayectoria en la C. 31 de Desembre de Palma. Su propietario, Miguel Maimó, decidió hace un año que ya era hora de jubilarse para él y su mujer. Puso el negocio en traspaso, sin querer apresurar las cosas porque quería encontrar a alguien que continuara la tradición del bar de servir ‘llonguets’, un panecillo mallorquín con una herencia que se dice proviene del famoso Bar Bosch en los años 30.
Hace unos días decía que los únicos que se habían interesado por el bar eran chinos. “No tengo nada contra ellos, no es racismo, pero creo que para continuar con nuestra tradición de llonguet, no son la mejor opción”. Y añadió: “Los jóvenes mallorquines no quieren comprometerse. Este nivel de compromiso no es algo que todos estén dispuestos a asumir. Los únicos que lo están son los chinos”.
Se esfuerza en subrayar que nunca tuvo la intención de criticar a la comunidad china, sino que creía que un mallorquín sería una persona más adecuada para continuar al frente del negocio, en el que representa la tercera generación.
La asociación china en Baleares ha respondido. “La continuidad de una tradición no depende del lugar de nacimiento de quien la toma, sino de su respeto, compromiso y voluntad de aprender. Entendemos y respetamos profundamente el deseo de mantener viva la esencia del histórico bar Bar Vista Alegre y la tradición del ‘llonguet’, una parte muy apreciada de la identidad de Palma.
“La comunidad china en las Illes Balears lleva décadas formando parte de esta sociedad: trabajando, creando empresas, creando empleo y construyendo aquí sus casas. Si mañana un emprendedor de origen chino asume el reto de dar continuidad a un establecimiento histórico, respetando su nombre, sus recetas, sus proveedores, su esencia y su vinculación con el barrio, no estaría sustituyendo una tradición mallorquina, sino que estaría contribuyendo a mantenerla viva”.
Mientras tanto, el Gobierno balear ha intervenido. La Consejería de Empresa se ha puesto en contacto con Miguel Maimó para ayudarle a encontrar un sucesor. “Hacemos esto siempre que somos conscientes de que un establecimiento no puede encontrar un sucesor y se ve obligado a cerrar”. El ministerio explica que tiene un programa que ha ayudado a más de 350 personas, incluidas aquellas que desean transferir la propiedad de una empresa y otras que buscan hacerse cargo de una existente.