El pasado mes de diciembre, Carlos García Roldán, conocido como Charly, se dio a la fuga tras ser condenado a 14 años y nueve meses por haber orquestado la mayor estafa inmobiliaria jamás vivida en Baleares. El jueves por la mañana, la Guardia Civil lo detuvo en casa de su madre en Calella, Barcelona.
La Guardia actuó basándose en información que sugería que se encontraba en la casa. Rápidamente se obtuvo una orden de registro y los agentes lo encontraron escondido en un hueco. Posteriormente, un juez lo puso bajo custodia.
Tras no comparecer ante un juzgado de Palma en diciembre, se especuló con que podría haberse ido a Colombia, a donde huyó en abril de 2018, tras haber sido citado a comparecer ante el tribunal. La red se había ido estrechando para los involucrados en un plan operado a través de dos empresas en Cala Major: Lujocasa y Mallorca Investment. Dos de ellos fueron puestos en prisión preventiva en septiembre de ese año.
Los investigadores habían estado investigando una estafa inmobiliaria cuyo valor se estimaba en siete millones de euros. Desde la creación de Lujocasa en 2015 y hasta su huida a Colombia, existió un esquema coordinado para atraer compradores y engañarlos. De las más de treinta promociones que se comercializaron, la empresa sólo logró hacerse con la propiedad de siete solares. Se vendieron numerosas viviendas sobre plano sobre las que no existían derechos firmes sobre el terreno que permitieran llevar a cabo las promociones.
En una operación conjunta de la policía colombiana y la Guardia Civil, García Roldán fue arrestado en Buga en febrero de 2019. Fue extraditado y puesto en prisión preventiva. Antes del juicio del año pasado, se le permitió vivir en Cataluña durante un tiempo, sujeto a medidas cautelares.
El valor del fraude se redujo a tres millones de euros, pero aun así se convirtió en el mayor fraude de este tipo en Baleares.