Los residentes de San Roque desafían las multas de estacionamiento en una creciente disputa con el Ayuntamiento de Torrevieja – The Leader

Desde entonces, a las advertencias les han seguido sanciones de hasta 90 euros. Los afectados afirman que la campaña de aplicación de la ley es innecesaria y está motivada por la recaudación de ingresos.

Los vecinos del barrio de San Roque de Torrevieja se niegan a abandonar las plazas de aparcamiento que, según dicen, se han utilizado sin disputa durante más de 40 años, a pesar de las advertencias y multas de hasta 90 euros de los nuevos agentes de movilidad urbana de la ciudad.

La disputa se refiere a diez callejones sin salida que discurren hacia la costa desde la Avenida Desiderio Rodríguez, entre La Veleta y la playa de Los Náufragos. Las vías afectadas llevan los nombres de municipios de la Vega Baja: Benijófar, Bigastro, Rojales, Benejúzar, Callosa de Segura, Almoradí, Dolores, Catral, Albatera y Los Montesinos.

Las tensiones aumentaron por primera vez cuando los agentes de movilidad visitaron el barrio y advirtieron a los conductores que los vehículos estacionados en los tramos en disputa podrían ser multados. Según los informes, un gran número de residentes se reunieron para impugnar la decisión, lo que provocó que patrullas de la policía local acudieran en medio de la preocupación de que el enfrentamiento pudiera agudizarse.

Desde entonces, a las advertencias les han seguido sanciones de hasta 90 euros. Los afectados afirman que la campaña de aplicación de la ley es innecesaria y está motivada por la recaudación de ingresos.

Los residentes de Calle Dolores están liderando los esfuerzos para revocar las restricciones. Los diputados se reunieron con el concejal de Seguridad Ciudadana, Federico Alarcón, para pedirle a la autoridad que reconozca el régimen de estacionamiento establecido desde hace mucho tiempo o proporcione espacios alternativos. También han propuesto una instalación de estacionamiento y transporte, especialmente durante la temporada alta de verano.

Alarcón dijo que el ayuntamiento tiene la intención de crear tantas plazas de aparcamiento como sea posible en la zona. Sin embargo, los residentes siguen preocupados de que las multas continúen mientras no haya una alternativa práctica disponible. Varios han dicho que seguirán estacionando en los lugares en disputa.

La polémica se produce tras la puesta en marcha de la unidad de movilidad urbana de Torrevieja en julio. Está compuesto por 20 agentes, un supervisor y diez motocicletas de 125 cc. Los miembros fueron contratados como funcionarios temporales y nombrados inicialmente por un año, con posibilidad de prórroga hasta un máximo de cuatro años.

Aunque los agentes no son miembros de las fuerzas de seguridad españolas y no pueden realizar detenciones ni preparar informes policiales, están autorizados a presentar denuncias administrativas relativas a infracciones de tráfico dentro de sus competencias operativas.

La unidad se creó para aliviar la presión sobre la Policía Local de Torrevieja, permitiendo a los agentes jurados concentrarse en la seguridad pública y la vigilancia administrativa. Sus responsabilidades incluyen gestionar los movimientos de vehículos y peatones, monitorear los carriles para autobuses, los muelles de carga y los espacios de estacionamiento para discapacitados, y controlar el tráfico alrededor de escuelas y eventos importantes.

Su llegada ha dividido la opinión. Los conductores que reciben multas han criticado la aplicación más estricta, mientras que los operadores de taxis y autobuses dicen que ha reducido el estacionamiento ilegal y en doble fila, incluidos los vehículos que obstruyen las paradas del transporte público.

Los agentes también se han desplegado en calles céntricas como Ramón Gallud y en la entrada del aparcamiento del Paseo del Mar, donde la congestión es habitual.

Para los residentes de San Roque, sin embargo, el argumento va más allá de la aplicación de la ley. Insisten en que el ayuntamiento está eliminando los aparcamientos establecidos sin consultar ni proporcionando alternativas suficientes en una zona donde la demanda aumenta considerablemente durante la temporada alta. Hasta que se llegue a un acuerdo, parecen decididos a continuar con su protesta y a seguir estacionándose donde siempre lo han hecho.