Hace diez años, me embarqué en mi viaje en el campo de la ciencia de datos. Recuerdo claramente el comienzo de esta aventura: mis pensamientos, mis emociones y la emoción que vino al entrar en un nuevo territorio.
Todo comenzó con un puesto de consultoría en una gran compañía de seguros.
Fui parte del equipo de investigación y desarrollo, donde nuestros objetivos estaban, francamente, indefinidos. Anhelamos datos dentro de la empresa para experimentar, probar algo diferente e innovar.
Ni yo ni la compañía estaban realmente lista para esto. Pero mirando hacia atrás, veo lo esencial que fue ese paso. Desde entonces, la compañía se ha convertido en un líder tecnológico, y para mí, esos años fueron un patio de recreo de aprendizaje: explorar, estudiar y dominar las herramientas y tecnologías de la época.
Cuando recuerdo a mí mismo en ese contexto, veo a un joven profesional lleno de energía y un deseo de innovar. Miro hacia atrás en todas mis fallas diarias con gran afecto y un toque de nostalgia porque dieron forma al profesional que soy hoy.
Si pudiera hablar con esa versión más joven de mí mismo, ofrecería algunos consejos para aliviar su viaje. Curiosamente, serían el mismo consejo que ahora le doy a mi …