Los tardígrados, los animales microscópicos conocidos popularmente como “osos de agua”, se han ganado con razón su reputación como los organismos más resistentes del mundo. No se dejan intimidar por las condiciones más duras que la naturaleza tiene para ofrecer, ya que viven a temperaturas que caen en picado hasta el cero absoluto (alrededor de -459 grados Fahrenheit) y superan los 300 grados Fahrenheit.
Lo creas o no, los tardígrados pueden lograr una hazaña de supervivencia aún más impresionante; Estas diminutas criaturas son capaces de soportar una radiación 1.000 veces más intensa que la que pueden soportar los mamíferos.
Lo que les permite hacer esto, según un nuevo estudio publicado en el Journal of Molecular Biology, es una proteína especial llamada “Dsup”, que protege el ADN del daño inducido por la radiación y algún día podría ayudar a los investigadores en la lucha contra el cáncer.
Tardígrados: los mejores supervivientes de la naturaleza
Durante años, los científicos no estaban seguros de cómo podían vivir los tardígrados cuando estaban expuestos a radiación extrema. Inicialmente, supusieron que tenía algo que ver con la anhidrobiosis, una capacidad que permite a los microanimales vivir en un estado de limbo después de eliminar casi toda su agua intracelular.
Cuando se produce la anhidrobiosis, los tardígrados entran en un estado “tun” durante el cual se secan y se enroscan en una bola aparentemente sin vida, lo que ralentiza su metabolismo hasta casi detenerlo. Algunas especies de tardígrados (de las cuales hay más de 1300) pueden rehidratarse y volver a la vida después de años de permanecer esencialmente inactivos en su estado tun.
Puede parecer que esta superpotencia es la razón por la que los tardígrados están protegidos contra la radiación, pero los estudios han demostrado que algunas especies aún pueden soportar la radiación incluso en un estado hidratado.
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Una proteína a prueba de radiación
La verdadera respuesta a la resistencia a la radiación de los tardígrados parece ser la proteína Dsup (supresora de daños). Si bien esta proteína es exclusiva de los tardígrados, varios estudios han alterado los genomas de otros animales para ver si la proteína mantendría los mismos beneficios.
Un estudio que dio a ratones las instrucciones genéticas para producir Dsup encontró que sufrieron menos daño en el ADN que los ratones no tratados cuando se los sometió a altas dosis de radiación. Otro estudio expresó el gen Dsup en el nematodo Caenorhabditis elegans, lo que le permite tolerar la exposición a los rayos X y exhibir una vida útil más prolongada.
A partir de los resultados de estos estudios, los investigadores comenzaron a darse cuenta del apasionante potencial del Dsup. Sin embargo, no entendían muy bien cómo funcionaba en los tardígrados para prevenir el daño al ADN. Algunos pensaban que era más bien un escudo que bloqueaba la radiación, mientras que otros creían que ayudaba principalmente a las células a reparar el ADN antes de que se acumulara el daño.
El nuevo estudio ha encontrado un camino a seguir en lo que respecta a comprender Dsup en tardígrados. En el estudio, los investigadores examinaron las propiedades bioquímicas y estructurales de Dsup que conducen a la protección del ADN. Al hacerlo, se dieron cuenta de que después de que la proteína se une al ADN monocatenario o bicatenario, lo desenrolla parcialmente. Este cambio de forma hace que el ADN sea menos susceptible al daño por radiación.
La proteína tampoco es la única medida protectora que tienen los tardígrados. Algunas especies utilizan métodos adicionales para sobrevivir a la radiación extrema, como una descubierta en 2020 que puede transformar niveles letales de luz ultravioleta en luz azul inofensiva gracias a pigmentos fluorescentes debajo de su piel.
Prevención del daño al ADN causado por el cáncer
A medida que los investigadores continúen trabajando con Dsup, es posible que comiencen a abrirse nuevas oportunidades para la salud humana. La proteína algún día podría ayudar a evitar que las células se vuelvan cancerosas, ya que el daño al ADN es una característica importante de la mayoría de los cánceres. Dsup podría incluso beneficiar a los astronautas, que están expuestos a radiaciones ionizantes cuando pasan largos períodos de tiempo en el espacio.
Aunque Dsup parece prometedor, todavía existen obstáculos que podrían obstaculizar sus aplicaciones en humanos. Un estudio de 2023, por ejemplo, encontró que la proteína promueve la neurotoxicidad en las neuronas corticales, lo que significa que puede no ser viable su uso en tratamientos que involucran al cerebro.
Las propiedades del Dsup aún podrían revolucionar la atención médica, pero se necesita más investigación para comprender su verdadero potencial.
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