Pedro Sánchez en la Moncloa, Salvador Illa en la Generalitat y Jaume Collboni en el Ayuntamiento de Barcelona. Este fue el triplete anhelado que los socialistas verbalizaron en las municipales de 2023, y lograron hacerlo realidad. Ahora, cuando falta solo un año para que vuelvan a ponerse las urnas, el PSC tiene entre ceja y ceja no solo mantener su supremacía en Catalunya, sino crecer aprovechando la atalaya que supone estar gobernando en los tres niveles institucionales. Ya se ha activado para ello y proclamará a sus alcaldables en tres tandas, la primera de ellas el próximo mes de junio. Por primera vez, no hay cuestión de que el alcalde Collboni vuelva a ser candidato; Mientras que está por resolver si la consellera Sílvia Paneque repetirá como cabeza de cartel en Girona, la única capital de provincia que no está bajo la batuta del partido.
El calendario aprobado por el PSC prevé que antes del verano sean ratificados los alcaldables que en estos momentos no están gobernando, sea porque están en la oposición o porque se presentan por primera vez, para que tengan un margen de tiempo suficiente para darse a conocer. Después, en noviembre y, por último, en febrero de 2027, serán proclamados los que ya están en gobiernos municipales y los que son alcaldes. El de Barcelona entrará en este último turno. “Creemos que nuestra mejor campaña es gobernar, por eso los alcaldes siempre los dejamos para el final”, explican fuentes de la dirección del partido.
Esta será la cuarta vez que Collboni es candidato y la primera en la que concurrirá a las municipales ostentando la vara de la capital catalana. Es su mayor credencial para que, esta vez, nadie en su partido plantee que deba ser desbancado, como sí sucedió en 2019 y en 2023, cuando la cúpula del PSOE abrió el debate para buscarle un sustituto con más garantías de victoria, un cuestionamiento que zanjó el propio Illa dándole su apoyo. Aunque no fue el más votado y quedó en segunda posición, logró la alcaldía con los votos de Comuns y PP, cargo que le ha servido para blindarse internamente, además de afianzarse en las encuestas ante una oposición que aún se está reconfigurando.
La espina clavada
Las de 2023 fueron los municipios que anticiparon la llegada de Illa a la Generalitat, con un PSC recuperando terreno y poder territorial y regresando a la alcaldía tanto de la capital catalana como de Tarragona y Lleida. Pero si hay una espina que le quedó clavada es Girona, donde Paneque ganó pero la suma independentista de CUP, Junts y ERC le cortó el paso. Al año siguiente, y tras convertirse en presidenta, Illa la encumbró como consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, además de nombrarla portavoz del Govern. A fecha de hoy, no está claro si volverá a ser candidata tras haberse convertido en una pieza clave del Executiu, teniendo en cuenta que sobre ella recaen carpetas tan estratégicas como Rodalies y vivienda.
La consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, en el Parlament / FERRAN NADEU
Mientras que la incógnita de Girona no se despejará en junio, sino más adelante, el partido trabaja para aumentar la cifra de candidaturas que presentó hace tres años, que fue de 615. “Estamos articulando listas donde antes no tuvimos, así que calculamos poder presentar más”, aseguran fuentes de la cúpula del PSC. Como ejemplo citan que en la zona del Alt Penedès-Garraf pasarán de 25 candidaturas a alrededor de 30. Fue el propio Illa quien, cuando propuso el mando del partido hace poco más de cuatro años, encargó como prioridad un crecimiento de la implantación territorial. Su gran fortín continúa siendo el área metropolitana y, por el contrario, tienen menos empuje en la Cataluña interior y las Terres de l’Ebre.
Relevos consolidados
Lo que dan por también consolidado, según datos que manejan en la dirección, son los relevos en grandes alcaldías que se produjeron justo después de que muchos cuadros locales dieran el salto al Govern de la Generalitat. Fue el caso de Santa Coloma de Gramenet, donde Mireia González relevó a Núria Parlon cuando fue nombrada consellera de Interior; l’Hospitalet de Llobregat, con David Quirós sucediendo a una Núria Marín que consolidó el cargo de delegada del Govern en Madrid o Viladecans, donde Olga Ruiz fue nombrada alcaldesa porque Carles Ruiz se puso al frente de Ferrocarrils de la Generalitat. Otros cambios de alcaldías relevantes se producen en Esplugues, Badia del Vallès, Esparreguera, Pineda de Mar o Palafrugell.
Más allá de los resultados en las próximas municipales, hay una preocupación transversal por el crecimiento del voto a la extrema derecha. Es por ello que el PSC ha dado la consigna a sus cuadros locales de intensificar su acción de proximidad. “La mejor manera de desarticularla es estar en la calle escuchando y hablando con los vecinos para adaptar las políticas a sus necesidades”, aseguran fuentes del partido. Precisamente el ascenso de formaciones como Vox y Aliança Catalana puede complicar aún más la aritmética para los pactos de alcaldía, especialmente en ciudades con alta fragmentación, como es el caso de Barcelona.
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