El principal partido conservador de la oposición española se unió a la extrema derecha para lograr la reelección de su líder en la región norteña de Castilla y León el miércoles, su última alianza antes de las elecciones generales del próximo año.
Las regiones ejercen poderes significativos en áreas clave como salud, educación y vivienda en el sistema político descentralizado de España, lo que convierte al acuerdo en un referente potencial para la votación nacional.
El conservador Partido Popular (PP) obtuvo la mayor cantidad de escaños en las elecciones regionales de marzo en Castilla y León, pero no alcanzó la mayoría absoluta y necesitó el apoyo de la extrema derecha Vox para formar gobierno.
Según un acuerdo alcanzado el miércoles, el PP se aseguró el apoyo de Vox a cambio de aceptar parte de la plataforma del partido de extrema derecha, incluido el principio de lo que llama “preferencia nacional” en la prestación de servicios públicos.
Esta política otorgaría acceso prioritario a determinados servicios y beneficios públicos en función de lo que describe como el “vinculación real” de los individuos al territorio.
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El acuerdo provocó la condena inmediata del gobierno central socialista de España, y el ministro de Transformación Digital, Oscar López, lo calificó de “desgracia nacional”.
El PP y Vox han llegado recientemente a acuerdos similares para gobernar en otras dos regiones: Aragón y Extremadura.
Vox se retiró en 2024 de cinco gobiernos regionales en los que había estado en coalición con el PP, citando una disputa sobre el reparto de menores inmigrantes no acompañados.
Las próximas elecciones generales en España están previstas para mediados de 2017.
La mayoría de las encuestas sugieren que el PP ganaría, pero necesitaría el apoyo de Vox para formar una mayoría gobernante en el cada vez más fragmentado parlamento español.