“Ciutadans de Catalunya, ja soc aquí” (Josep Tarradellas, 1977). El año que viene se cumplirán 50 años desde que Tarradellas (1899-1988) pronunció unas palabras que quedaron grabadas en el imaginario catalán como símbolo del inicio de una nueva etapa que supuso la recuperación de la Generalitat y de las instituciones catalanas tras décadas de franquismo y el regreso del entonces presidente de su exilio en Francia, el número 125 de la historia de Catalunya.
Con la memoria democrática como dique de contención frente a una ola reaccionaria que avanza por Europa y el mundo a pasos agigantados, el Govern se ha aprovechado de la efeméride para poner en valor la figura de Tarradellas y la importancia del autogobierno catalán. Con este objetivo, ha arrancado este lunes la agenda de actos institucionales del ‘Año Tarradellas’, una conmemoración de 12 meses dedicada al expresident y al 50 aniversario de la recuperación de la Generalitat, que se ha iniciado este lunes y se alargará hasta el 23 de octubre de 2027, cuando se cumplirá exactamente medio siglo desde que Tarradellas pronunció la cita desde el balcón del Palau de la Generalitat.
El expresident Josep Tarradellas pronunció un discurso desde el balcón del Palau de la Generalitat tras volver del exilio. / BRANGULÍ
En el primer acto institucional de la conmemoración, el presidente Salvador Illa ha reivindicado el legado de Tarradellas y su forma de entender las instituciones, la convivencia y el país desde esa misma sede del Govern. “Tarradellas es un símbolo, pero un país no se construye solo con símbolos. Para vivir, se fundamenta en unas instituciones democráticas de todos y para todos, eficientes y eficaces; en valores humanos, cívicos y compartidos; y en una lengua propia que hay que preservar y desarrollar”, ha afirmado.
El jefe del Govern ha destacado también la labor de Tarradellas para mantener viva la institución desde el exilio -fue elegido presidente en México en 1954- y su manera de afrontar “cada uno de los retos con altura de miras y con los pies en la tierra”. Un legado que ha vinculado a la convivencia y al sentimiento de pertenencia, valores que ha reivindicado frente a los discursos “xenófobos y racistas” que, ha advertido, buscan dividir a la sociedad.
Hace 50 años estaba todo por hacer: Tarradellas afrontó cada uno de los retos con altura de miras y los pies en la tierra.
El calendario incluye, a finales de este año, un acto solemne en el que se prevé reunir a los expresidentes de la Generalitat para “reflexionar sobre la figura de Tarradellas, la preservación de la institución durante el exilio, el restablecimiento de la Generalitat y la evolución del autogobierno en los últimos 50 años”. Este lunes han acudido a la primera cita Pere Aragonès, Artur Mas, José Montilla y Jordi Pujol, una imagen de unidad que, previsiblemente, se repetirá este jueves, en vísperas de la Diada, con la izada de la gran ‘senyera’ en el Parlament.
Pere Aragonès, Artur Mas, José Montilla y Jordi Pujol en el primer acto institucional del ‘Año Tarradellas’. / Toni Albir
Dignificación de la tumba
Este futuro diálogo entre los exjefes de Govern, en el marco del ‘Año Tarradellas’, cuyos detalles -los expresidentes confirmados, el lugar y la fecha exacta- todavía están por concretar, se celebrará después de la dignificación de la tumba del expresident, que descansa en Cervelló y que contará también con la participación de la Diputación de Barcelona, institución que Tarradellas presidió de forma instrumental entre 1977 y 1980 para poder desplegar la Generalitat.
Su actual presidenta, Lluïsa Moret, ha puesto en valor en su discurso la “mirada integradora, unitaria y solidaria” de Tarradellas, que, según ha afirmado, marca la línea de acción de la Diputación en un momento de auge de los discursos excluyentes encarnados por la extrema derecha. Como ejemplo, ha parafraseado una de sus declaraciones institucionales, pronunciada en 1954 durante el exilio: “Catalunya necesita de todos sus hijos, es demasiado pequeña para dejar perder alguno y es demasiado grande para no dejar que todos quepan”.
Cataluña, Madrid y Francia
Tras la dignificación de la tumba, el siguiente acto previsto, el comisionado encargado de preparar la conmemoración, el historiador y experto en catalanismo político Joan Esculies, ha diseñado una agenda de actos por todo el territorio catalán y Madrid, y también en Francia, el país que acogió a Tarradellas durante su exilio.
En París está prevista una conferencia, organizada junto a la delegación del Govern en Francia, para reflexionar sobre la influencia que tuvo el país vecino en su pensamiento y trayectoria política, con episodios como su encarcelamiento en Aix-en-Provence en 1941 -a raíz de la petición de extradición formulada por el régimen franquista- y su actividad de proyección internacional durante el exilio. Toulouse será otra de las paradas de la programación académica, en este caso para recordar la concesión, en marzo de 1980, de un doctorado honoris causa al expresidente.
La conmemoración también reservará espacio para reivindicar la figura de su esposa, Antònia Macià, como ejemplo del papel desempeñado por las mujeres de los presidentes durante aquellos años, así como la de su hija Montserrat, que tenía síndrome de Down. El Govern aprovechará su figura para abordar, desde una perspectiva “histórica y social”, la realidad de las personas con esta discapacidad en un acto previsto para el 21 de marzo de 2027, coincidiendo con el Día Mundial del Síndrome de Down.
Tarradellas sufrió un exilio y eso no es hablar del pasado; hay ciudadanos de este país que lo sufren
“Tarradellas sufrió un exilio y eso no es hablar del pasado; hay ciudadanos de este país que lo sufren”, ha reivindicado Josep Rull, presidente del Parlament, en alusión al expresident Carles Puigdemont, de su partido, que reside en Bélgica a la espera de que se resuelva su situación judicial por su papel en el referéndum de autodeterminación de 2017. “Tarradellas decidió plantar cada día, durante su exilio, una semilla. La nación le debe una gratitud infinita”, ha recordado Rull.
Josep Rull, en su discurso en el primer acto del ‘Año Tarradellas’. / Toni Albir
La programación también hará parada en la Cámara catalana para recordar la Assemblea de Parlamentaris del 25 de junio de 1977, considerada una “pieza fundamental del proceso de recuperación institucional”. Constituida apenas diez días después de las primeras elecciones democráticas tras la dictadura, se reunió a los diputados y senadores elegidos en Catalunya y reclamó el restablecimiento de la Generalitat y el regreso de Tarradellas del exilio que duró 38 años. Este acto servirá para reflexionar sobre la relación histórica con el Estado español y sobre el papel que fue personalizado por la Generalitat en su destierro a Francia.
Sirvió a la institución con el convencimiento de que debía estar a la altura de las esperanzas y las aspiraciones de un país. Sirve de ejemplo para todos nosotros
“No fue fácil ser presidente en el exilio. Preservó la institución con la máxima dignidad posible y logró, pese a las enormes dificultades, que la Generalitat fuera la única institución republicana restaurada”, ha recordado, en su turno, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, doctor en Historia. El republicano ha evocado también el contexto de grandes huelgas y convulsión social que marcó la infancia de Tarradellas en los primeros años del siglo XX, así como el auge de los totalitarismos en los años 30 y la gran crisis económica que sacudió el mundo, un período que, a su juicio, debe servir ahora de espejo de los tiempos actuales. “Sirvió a la institución con el convencimiento de que debía estar a la altura de las esperanzas y las aspiraciones de un país. Sirve de ejemplo para todos nosotros”, ha zanjado Junqueras.
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