Los monstruos acechan y amenazan nuestras democracias. Vienen en muchas formas, desde redes de desinformación en línea hasta falsificaciones profundas a los bots de las redes sociales y al acoso psicológico microsegmentación que utiliza nuestros datos personales para adaptar los mensajes políticos a nuestros intereses, actitudes y demografía.
En vista de que en 2024 aproximadamente la mitad de la población mundial acudirá a las urnas, la democracia parece gozar de buena salud. Sin embargo, a muchos les preocupa que las nuevas y poderosas tecnologías digitales, que tienen el potencial de atacar a individuos, manipular a los votantes e influir en las elecciones, la estén socavando. Los temores a la influencia digital derivan parte de su poder de la novedad de las tecnologías: no hace mucho que estamos en la era digital y nadie entiende del todo lo que está sucediendo ahora, y mucho menos hacia dónde van las cosas. Cada nueva tecnología nos resulta desconocida y puede hacernos sentir que se están reescribiendo las reglas del juego. Pero ¿están justificadas estas preocupaciones?
Somos parte de un creciente número de investigadores con experiencia en ciencia política y psicología que están tratando de sacar a estos monstruos de las sombras. Nuestros estudios apuntan a descubrir cómo se están utilizando las nuevas tecnologías y quién las utiliza, así como cuán efectivas son como herramientas de propaganda. Al definir cuidadosamente la idea de manipulación digital, ahora sabemos más que nunca sobre la amenaza que representa para la democracia. Hay un grupo de presión que advierte abiertamente sobre los peligros, pero nuestros estudios apuntan a una conclusión más sorprendente. Es más, nuestros hallazgos pueden preparar mejor a las sociedades para enfrentar a los demonios digitales, diciéndonos exactamente de qué deberíamos preocuparnos y qué es simplemente un espectro de nuestra imaginación.
El Reino Unido en 2010…