Según Bodoque, también es necesario mejorar la cartografía del riesgo de inundaciones. Es necesario caracterizar la vulnerabilidad de manera holística, lo que implica considerar las dimensiones sociales, económicas, físicas, institucionales y culturales de lo que hace que una comunidad sea vulnerable al clima. Es necesario comprender todos los componentes que aumentan el riesgo de las personas: no sólo su exposición a condiciones climáticas extremas, sino también cuán sensibles son a ellas y cuán resilientes son. La propia investigación de Bodoque ha encontrado que la mayor parte de la literatura sobre la vulnerabilidad a los desastres naturales generalmente considera sólo dos dimensiones: la social y la económica, descuidando las cualidades institucionales y culturales de las regiones.
En cuanto a los desafíos que supone integrar la cartografía de zonas inundables en la toma de decisiones regionales, Bodoque señala que en la Unión Europea existe un marco regulatorio que incluye una evaluación preliminar del riesgo de inundaciones, así como mapas de peligro en los que se debe calcular el riesgo en función de a la población y a los activos expuestos: “Hay mucho margen de mejora; Los mapas de peligro de inundaciones presentan bastante incertidumbre”. En parte, explica, esto se debe a que las inundaciones son un proceso aleatorio. Es muy probable que donde ya ha ocurrido una inundación intensa, ocurra otra después, pero no es posible saber si sucederá dentro de cinco o 300 años.
Además de esto, explica Bodoque, hay otra cuestión. Los parámetros que alimentan los mapas de riesgo no son valores fijos, sino rangos; puede introducir valores superiores, medios o inferiores, según lo desee. Sin embargo, los mapas utilizados en España y muchos otros países son deterministas; es decir, indican sólo áreas inundables y no inundables. En otras palabras, sólo ven blanco y negro. “Estoy proporcionando un único resultado cartográfico, cuando para cada uno de los parámetros y para el rango tengo infinitos resultados”, dice Bodoque. La incertidumbre se reduce a un mapa determinista que luego puede generar una falsa sensación de seguridad.
Es necesario, dice Bodoque, cambiar este método de generación de mapas que representan las probabilidades de riesgo en zonas propensas a inundaciones. Este enfoque reflejaría mejor la incertidumbre inherente a las inundaciones. Sin embargo, este modelo probabilístico conlleva un alto coste computacional.
Para afrontar mejor los riesgos asociados a las lluvias torrenciales, Bodoque destaca la importancia de concienciar a la población sobre el peligro al que se enfrentan. En España, él y sus colegas han descubierto que las personas expuestas a procesos climáticos naturales no perciben que están en riesgo, en parte porque no ocurren eventos climáticos extremos todos los años.
Esta baja percepción del riesgo tiene consecuencias mortales, ya que fomenta decisiones imprudentes en situaciones de riesgo. Frente a esto, Bodoque sugiere desarrollar planes de comunicación para diferentes públicos. en un artículo Publicado en el Journal of Hydrology, del que es coautor, Bodoque indica que si bien “la gestión de riesgos basada en un enfoque tecnocrático puede dar a las personas una falsa sensación de seguridad”, la implementación de una buena estrategia de comunicación de riesgos facilitaría una mejor respuesta. a alertas de emergencia.
Esta historia apareció originalmente en WIRED en Español y ha sido traducido del español.