A los grandes simios les gusta burlarse unos de otros, lo que puede ser el origen del humor

Los chimpancés disfrutan burlándose unos de otros

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Bonobos, orangutanes, gorilas y chimpancés empujan, hacen cosquillas e incluso roban a sus compañeros como una forma de burla juguetona. Comprender el comportamiento travieso de estos simios podría ayudar a los biólogos a descubrir los orígenes del sentido del humor de los humanos.

Estudios previos han descubierto que los chimpancés pueden participar en burlas o acoso agonísticos para reforzar sus posiciones jerárquicas. Pero cuando se logra el equilibrio adecuado entre disfrute y agresión, las burlas también pueden ser una forma de juego y diversión, dice Isabelle Laumer en el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal en Alemania.

“Hasta ahora, el lado lúdico de las burlas no se ha estudiado sistemáticamente”, afirma. “Así que nuestro objetivo era identificar y crear criterios para las burlas lúdicas en los simios”.

Para ello, Laumer y sus colegas recopilaron vídeos de cinco especies de grandes simios: los bonobos (pan paniscus), orangutanes de Sumatra (Pongo abelii), gorilas occidentales y orientales (gorila gorila y gorila beringei) y chimpancés (Pan trogloditas). Había un total de 34 simios, todos alojados en zoológicos.

A partir de 75 horas de vídeo, el equipo documentó 504 interacciones sociales entre individuos. De ellos, 142 se clasificaron como bromas lúdicas, que consistían en 18 comportamientos como empujar, golpear, tirar del pelo, obstaculizar el movimiento y robar.

“Las burlas se caracterizan por un elemento provocativo”, dice Laumer. “Por lo general, proviene de un adelanto y, a menudo, es unilateral, con muchas repeticiones”.

Los investigadores descubrieron que el teaser tendía a mirar la cara de su objetivo inmediatamente después de una acción, lo que sugiere que el teaser anticipó una respuesta. Cuando no había respuesta del objetivo, el provocador generalmente intensificaba las burlas, por ejemplo, empujándolo aún más.


Una de las señales más importantes de que las burlas eran juguetonas, en lugar de antagónicas, era que normalmente ocurrían en un ambiente tranquilo y cómodo. “Los individuos tendían a estar relajados durante la interacción”, dice Laumer.

Los casos de robo se consideraron divertidos cuando el objeto no presentaba ningún beneficio obvio para el provocador o si perdía interés en el objeto poco después de pellizcarlo.

“Descubrimos que las burlas juguetonas están presentes en los cuatro grandes simios”, dice Laumer. Al igual que el juego en general, este comportamiento podría ser útil para construir relaciones entre compañeros de grupo e incluso probar los límites sociales, dice.

Es posible que el último ancestro común entre los humanos y los otros grandes simios también se dedicara a las bromas, lo que podría haber sido el precursor de nuestra afición por las bromas, añade Laumer.

“El estudio de los grandes simios es fundamental para comprender qué características de la cognición y el comportamiento humanos se comparten y probablemente evolucionaron hace millones de años en un ancestro común”, dice Christopher Krupenye en la Universidad Johns Hopkins en Maryland. “Este estudio proporciona evidencia interesante de que todos los simios parecen tener un comportamiento de burla y juego y también traza un camino para futuras investigaciones en otras especies”.

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