Los culpables del mareo por movimiento |  Resumen de TS

Albert Quintana utiliza modelos de ratón para investigar los mecanismos neuronales del mareo.

Roser Bastida

Desde astronautas hasta excursionistas, la mayoría de las personas probablemente hayan experimentado la sensación de mareo por movimiento, frío, sudoroso y revuelto en el estómago. Los humanos no están solos en esta aflicción: perros, ratones e incluso pez compartir esta miseria familiar.1

A pesar de su prevalencia, los mecanismos del mareo no se comprenden completamente y muchos tratamientos disponibles causan somnolencia problemática. Ahora, un equipo de neurocientíficos, incluido Alberto Quintana y Elisenda Sanz en la Universidad Autónoma de Barcelona y Richard Palmiter en la Universidad de Washington, han señalado la neuronas que controlan los síntomas del mareo en ratones, lo que sugiere nuevas vías terapéuticas.2

Primero, los científicos crearon un dispositivo de rotación, como un cruce entre una atracción de feria y la centrífuga de entrenamiento de alta G de la NASA, para producir síntomas de mareo, como reducciones en la temperatura corporal, la ingesta de alimentos y la locomoción. Sobre la base de investigaciones anteriores que muestran que las neuronas glutamatérgicas en los núcleos vestibulares (VN) mediaban respuestas a hipergravedadLos neurocientíficos demostraron también la importancia de estas neuronas en las respuestas fisiológicas inducidas por la rotación.3

A continuación, los investigadores analizaron las transcripciones de ARNm de las neuronas para identificar subpoblaciones dentro de este grupo diverso de células. Una subpoblación expresó colecistoquinina (CCK), un péptido implicado en las náuseas y la reducción de la ingesta de alimentos. Cuando los investigadores estimularon estas neuronas de forma optogenética, recapitularon muchos síntomas de la cinetosis. Aún más prometedor desde una perspectiva traslacional, un antagonista de CCK bloqueó algunos de los síntomas inducidos por la rotación.

Los animales tratados mostraron niveles normales de movimiento. “Esa fue una de las cosas interesantes de este estudio”, dijo Quintana. “Hemos identificado un mecanismo diferente para prevenir el mareo que no parece afectar los circuitos de alerta en el cerebro”.

“Este fue un estudio fantástico”, dijo Rebeca Lim, un neurocientífico de la Universidad de Newcastle, Australia, que no participó en la investigación. “Fue fantástico ver este trabajo realmente completo que examina las respuestas neuronales y conductuales a este estímulo que provoca mareos”.

Referencias

  1. Helling K et al. Acta otorrinolaringol. 2003;123(4):488-492.
  2. Machuca-Márquez P et al. Proc Natl Acad Sci EE.UU.. 2023;120(44):e2304933120.
  3. Abe C et al. Biol Comunitario. 2020;3(1):227.