En un cambio histórico para la producción mundial de alimentos, la acuicultura ha superado a la pesca silvestre en el volumen total de animales acuáticos producidos, marcando un hito importante en los esfuerzos por satisfacer de manera sostenible las crecientes demandas de alimentos del mundo.
El auge de la acuicultura
(Foto: VIKEN KANTARCI/AFP vía Getty Images)
Por primera vez en la historia, el cultivo de animales acuáticos -conocido como acuicultura- ha producido más para el consumo humano que lo que se ha capturado en la naturaleza.
En 2022, acuicultura representó 94,4 millones de toneladas, lo que representa el 51 por ciento de la producción total de animales acuáticos y el 57 por ciento de los alimentos destinados a la mesa humana.
Este aumento es una respuesta al estancamiento de la producción de la pesca silvestre, que se ha mantenido prácticamente sin cambios durante décadas.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) destacó la importancia de la producción sostenible para garantizar dietas saludables para la creciente población mundial.
Sostenibilidad a la vanguardia
La sostenibilidad de los recursos pesqueros silvestres sigue siendo una preocupación apremiante. La proporción de poblaciones marinas pescadas dentro de niveles biológicamente sostenibles ha disminuido al 62,3 por ciento en 2021, frente al 64,6 por ciento en 2019. Esto exige medidas urgentes para conservar y reconstruir las poblaciones de peces.
El crecimiento de la acuicultura, particularmente en África, se considera una solución clave para proporcionar alimentos, nutrición y medios de vida suficientes para la población mundial, que se prevé que alcance los 8.500 millones en 2030.
Sin embargo, el sector enfrenta desafíos derivados del cambio climático, la escasez de agua, la contaminación y la pérdida de biodiversidad.
La conferencia tiene como objetivo abordar el estado crítico de los océanos del mundo y el imperativo de protegerlos para las generaciones futuras.
A medida que la acuicultura toma la delantera en el mercado alimentario mundial, generando una cifra récord de 195 mil millones de dólares en 2022, el mundo está llamado a invertir en prácticas sostenibles que aseguren el futuro de la producción de alimentos sin comprometer la salud de nuestro planeta.
La acuicultura, la práctica de cultivar animales y plantas acuáticos para la alimentación, tiene un impacto ambiental complejo que varía ampliamente según los métodos y las especies cultivadas. Aquí hay una descripción general de la consideraciones ambientales clave asociado a la acuicultura:
Gestión de nutrientes y residuos
Una de las principales preocupaciones de la acuicultura es la acumulación de nutrientes y productos de desecho, que pueden provocar la contaminación del agua.
Las altas densidades de peces en los sistemas de acuicultura producen cantidades significativas de desechos, que pueden agotar los niveles de oxígeno y crear floraciones de algas, lo que resulta en zonas muertas donde la vida acuática no puede sobrevivir.
Uso de productos químicos
Para prevenir enfermedades y promover el crecimiento, algunas operaciones de acuicultura utilizan antibióticos y otros productos químicos. Estas sustancias pueden afectar los ecosistemas circundantes, afectando potencialmente a las poblaciones de peces silvestres y contribuyendo a la resistencia a los antibióticos.
Alteración del hábitat
La acuicultura también puede alterar el hábitat, especialmente cuando se talan manglares u otras áreas sensibles para la cría de camarones o peces. Esto puede tener un efecto perjudicial sobre la biodiversidad local y los servicios proporcionados por estos ecosistemas.
Escapes y especies invasoras
También existe el riesgo de que las especies cultivadas escapen a la naturaleza, lo que puede generar competencia con especies nativas por los recursos y alterar potencialmente los ecosistemas locales. Las especies no nativas pueden volverse invasoras y desplazar a la vida silvestre autóctona.
Impactos Positivos
Sin embargo, es importante señalar que la acuicultura también tiene beneficios ambientales potenciales.
Por ejemplo, el cultivo de mariscos y algas puede mejorar la calidad del agua al filtrar el exceso de nutrientes y proporcionar un hábitat para otras especies marinas.
Además, la acuicultura requiere menos tierra y agua dulce y tiene una huella de carbono menor en comparación con la ganadería tradicional.
Prácticas Sostenibles
El impacto ambiental de la acuicultura se está mitigando mediante prácticas sostenibles.
Los avances tecnológicos, como los sistemas de alimentación automatizados y las fórmulas alimentarias mejoradas, han reducido el desperdicio y mejorado la eficiencia.
También existen medidas regulatorias y certificaciones para garantizar que las operaciones de acuicultura minimicen su huella ambiental.