20 años después de estrellarse en el desierto de Utah, la misión Génesis de la NASA todavía nos enseña sobre el viento solar

Al principio… hubo un ruido sordo. Era un sonido no deseado y que resonó en todo el mundo.

Piense en hace más de 20 años, en el 8 de septiembre de 2004. Fue entonces cuando la NASA Cápsula de devolución de muestra de Génesis se estrelló contra una parte aislada del campo de pruebas Dugway del ejército estadounidense en Utah. Fue una ocasión aplastante, involuntaria y absoluta. Dentro de ese recipiente había delicadas obleas que eran preciadas muestras de átomos e iones, extraídas de volutas de viento solar acumulado durante cientos de días por la nave espacial Génesis mientras merodeaba en Lagrange Point 1, un lugar selecto en el espacio entre la Tierra y el sol. La cápsula se encontró con el desierto de Utah a una velocidad estimada de 193 millas por hora (311 kilómetros por hora). Al impactar, esas obleas se hicieron añicos.