La combinación adecuada de personalidades de astronautas podría hacer o deshacer futuras misiones a Marte.
Un nuevo estudio realizado por investigadores del Instituto de Tecnología Stevens de Nueva Jersey utilizó simulaciones informáticas avanzadas para probar cómo las mezclas de diferentes rasgos de personalidad dominantes dentro de las tripulaciones afectan el estrés, la salud y el trabajo en equipo durante misiones espaciales de larga duración. Los resultados, publicados el 8 de octubre en la revista PLOS One, indican que las tripulaciones con una gama más amplia de personalidades se desempeñan mejor bajo presión, lo que posiblemente indique cómo la NASA selecciona y entrena a sus astronautas para Marte.
Según el estudio, “la diversidad de rasgos de personalidad del equipo puede contribuir a una mayor resiliencia bajo un aislamiento prolongado y una carga operativa”. Para simular una tripulación en una misión a Marte de 500 días utilizando únicamente computadoras, los autores Iser Pena y Hao Chen incorporaron teorías psicológicas en el modelado basado en agentes (ABM), que puede crear avatares virtuales capaces de interactuar entre sí para tomar decisiones.
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Una misión tripulada a Marte probablemente duraría al menos tres años, debido a las ventanas de lanzamiento y retorno orbitales y al tiempo pasado en el Planeta Rojo. En ese tiempo, los astronautas se enfrentarán a espacios confinados constantes, privacidad limitada y una carga de trabajo extenuante, todo en un entorno en el que deberán mantener una conducta profesional, una comunicación clara y la cabeza fría con sus compañeros de equipo.
“Este nuevo enfoque nos permite explorar cómo las diferentes personalidades de los astronautas y sus roles en el equipo podrían afectar el estrés y el desempeño de una tripulación, y nos da una idea de los desafíos humanos que los astronautas podrían enfrentar en estos largos viajes al espacio profundo”, dijeron los autores.
La NASA y otras organizaciones realizan estudios de aislamiento y misiones analógicas para comprender mejor este tipo de interacciones y derivar métodos de predicción para la compatibilidad de los miembros de la tripulación. Este nuevo estudio ofrece una herramienta adicional a esa investigación y sostiene que la diversidad psicológica debería ser un factor operativo tan importante para las misiones como la confiabilidad del hardware de soporte vital.
“Existe una necesidad crítica y oportuna de desarrollar herramientas predictivas capaces de evaluar y optimizar la composición del equipo, la resiliencia psicológica y la efectividad operativa en condiciones realistas, similares a las de Marte”, dice el estudio.
El método ABM de Peña y Chen rastreó las interacciones entre “agentes” individuales con rasgos y roles distintos dentro de un entorno compartido, lo que les permitió medir efectos a mayor escala en el equipo en su conjunto. La simulación incorporó cinco rasgos principales de la personalidad (apertura, escrupulosidad, neuroticismo, extraversión y amabilidad) y los distribuyó entre varios roles de astronautas, como médico, piloto e ingeniero.
Las tripulaciones con tipos de personalidad mixtos mantuvieron consistentemente un mejor equilibrio y cooperación que los equipos homogéneos, “lo que indica que la diversidad de personalidad y habilidades puede respaldar la resiliencia del equipo bajo demandas operativas sostenidas”, con niveles de estrés más bajos encontrados en combinaciones de individuos muy concienzudos y aquellos con bajo neuroticismo, escribieron los autores del estudio.
Los investigadores señalan que su modelo conlleva algunas limitaciones, como los rasgos de los agentes estacionarios, que no tienen en cuenta cómo los individuos podrían adaptarse o madurar con el tiempo. Peña y Chen esperan que perfeccionar cómo se forman, evolucionan y degradan las relaciones debido al estrés mejorará el análisis futuro de la composición de la tripulación.