Cuando la música relajante se encuentra con el caos en la UCI

En una unidad de cuidados intensivos llena de ritmos mecánicos y sueño inquieto, los científicos probaron si la música de ritmo lento podía calmar la mente de adultos mayores críticamente enfermos. La respuesta, por ahora, parece ser no. Un nuevo ensayo multicéntrico dirigido por el Instituto Regenstrief y publicado en JAMA Internal Medicine encontró que las listas de reproducción de música relajante dos veces al día no acortaban la duración del delirio o el coma, ni reducían el dolor o la ansiedad en comparación con el silencio.

Una prueba rigurosa de una idea simple

El delirio, un estado repentino de confusión que afecta hasta a tres cuartas partes de los pacientes mayores de la UCI, puede tener efectos duraderos, incluida la demencia post-UCI. Con su suave ritmo de 60 a 80 latidos por minuto, la música de intervención fue diseñada para generar estados cerebrales tranquilos. Los pacientes escuchaban a través de auriculares con cancelación de ruido dos veces al día durante hasta una semana, mientras que el grupo de control no oía nada más que silencio. Ambas intervenciones se realizaron a través de una aplicación para tableta llamada Soundese, que permitió un seguimiento preciso de cada “dosis” musical.

El ensayo para disminuir el delirio a través de la música en adultos mayores críticamente enfermos (DDM) incluyó a participantes de los hospitales de Indiana University Health en Indianápolis y Mayo Clinic en Minnesota. Probó la hipótesis de que la música lenta estructurada podría sustituir o complementar la sedación farmacológica, minimizando potencialmente la confusión inducida por los fármacos. Sin embargo, a pesar de su viabilidad y el cumplimiento por parte de los pacientes, los datos contaron una historia más aleccionadora.

“A pesar del atractivo intuitivo de la música relajante en la UCI, nuestro ensayo multicéntrico realizado rigurosamente muestra que las listas de reproducción prescritas de ritmo lento no redujeron el delirio, el dolor o la ansiedad, ni cambiaron la duración de la ventilación o la estancia”, dijo Babar Khan, MD, MS, coautor principal.

Sin embargo, hubo señales intrigantes. Los pacientes que completaron al menos siete sesiones de escucha a ritmo lento mostraron una tendencia hacia más días sin delirio. Lo mismo ocurrió con aquellos que habían recibido benzodiazepinas, un sedante que se sabe que aumenta el riesgo de delirio. Aunque estos hallazgos no alcanzaron significación estadística, sugieren una posible interacción entre la exposición a la música, la duración y el estado de sedación.

El significado personal puede importar más que el ritmo

La musicoterapia se ha explorado durante mucho tiempo como una herramienta para la regulación emocional, la estimulación cognitiva y la reducción del dolor en los hospitales. Pero este ensayo sugiere que el ritmo por sí solo puede no desbloquear su potencial terapéutico. Los investigadores sospechan que la preferencia musical personal (lo que el paciente encuentra familiar o emocionalmente resonante) puede ser fundamental.

“Conceptualizamos la música como un estímulo complejo y significativo para activar el cerebro entre los pacientes de la UCI. Es posible que una selección de música prescrita no fuera significativa para los pacientes, lo que resalta la importancia de las preferencias musicales en el diseño de futuros ensayos clínicos”, afirmó Linda L. Chlan, Ph.D., RN, de la Clínica Mayo.

El ensayo también fue el primero en demostrar que un sistema basado en aplicaciones puede administrar y registrar de manera confiable la exposición a música terapéutica en el complejo entorno de la UCI. No se informaron eventos adversos, lo que confirma que las intervenciones musicales son seguras incluso entre pacientes ventilados.

Aún así, el estudio refina los supuestos clínicos. Las primeras listas de reproducción únicas pueden no ser suficientes para cambiar la delicada neuroquímica del delirio. Las investigaciones futuras, escriben los autores, deberían considerar tiempos de exposición más largos, selecciones personalizadas y subgrupos como los pacientes que toman ciertos sedantes.

Como resumió el Dr. Khan, el ensayo DDM no encontró la armonía esperada entre los ritmos lentos y las mentes inquietas de los enfermos críticos, pero sí compuso un nuevo marco sobre cómo estudiar la música como medicina.

JAMA Medicina Interna: 10.1001/jamainternmed.2025.5263

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