Una revisión realizada por investigadores de la Universidad de Birmingham y la Universidad de Oxford en el Reino Unido descubrió que dosis controladas de gas de la risa (u óxido nitroso) realmente pueden proporcionar un alivio rápido de la depresión.
El tratamiento parece ser viable durante períodos de tiempo más largos, con dosis repetidas, y puede ser eficaz en personas con trastorno depresivo mayor (TDM) y depresión resistente al tratamiento (TRD), algunas de las personas más difíciles de tratar.
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“Esta población a menudo ha perdido la esperanza de recuperarse, lo que hace que los resultados de este estudio sean especialmente interesantes”, afirma el psiquiatra consultor Steven Marwaha, de la Universidad de Birmingham.
“Estos hallazgos resaltan la necesidad urgente de nuevos tratamientos que puedan complementar las vías de atención existentes, y se necesita más evidencia para comprender cómo este enfoque puede ayudar mejor a las personas que viven con depresión grave”.
Los investigadores evaluaron siete ensayos clínicos con 247 participantes en total, así como cuatro planes para ensayos futuros conocidos como documentos de protocolo.
A lo largo de los ensayos, los voluntarios seleccionados inhalaron óxido nitroso en concentraciones del 50 por ciento o del 25 por ciento, y los efectos se compararon con los de los voluntarios que habían inhalado una forma de placebo.
La mayor de las dos concentraciones generalmente aliviaba mejor los síntomas de la depresión, pero a menudo provocaba más efectos secundarios, como náuseas, dolores de cabeza y sensación de disociación.
Los investigadores descubrieron que la administración del gas ayudó a reducir los síntomas depresivos en tan solo dos horas. El alivio fue relativamente breve y los síntomas regresaron en una semana, a menos que se repitiera la dosis.
“Este estudio reúne la mejor evidencia posible que indica que el óxido nitroso tiene el potencial de proporcionar mejoras rápidas y clínicamente significativas a corto plazo en pacientes con depresión severa”, dice el psicólogo clínico Kiranpreet Gill, de la Universidad de Birmingham.
Si bien se requiere un análisis más profundo, los investigadores sugieren que los efectos del tratamiento pueden estar relacionados con la forma en que el óxido nitroso calma el sistema glutamatérgico, un componente clave del sistema nervioso que ya está relacionado con la depresión.
También se sabe que el gas de la risa aumenta el flujo sanguíneo, lo que puede ayudar a circular los gases, los desechos y los nutrientes a través del cerebro. Una vez que los científicos comprendan mejor por qué esto funciona, los tratamientos podrán adaptarse a cada paciente.
Lo que sí es seguro es que se necesitan urgentemente nuevos tratamientos. El nuevo estudio destaca la creciente carga de la depresión, que ahora es la principal causa de discapacidad en todo el mundo y afecta a más de 300 millones de personas.
“Nuestros análisis muestran que el óxido nitroso podría formar parte de una nueva generación de tratamientos de acción rápida para la depresión”, afirma Gill.
“Es importante destacar que proporciona una base para futuros ensayos que investiguen estrategias de dosificación repetidas y cuidadosamente administradas que puedan determinar mejor la mejor manera de utilizar este tratamiento en la práctica clínica para pacientes que no responden a las intervenciones convencionales”.
La investigación ha sido publicada en eBioMedicine.
